El partido de este lunes entre New York Knicks y San Antonio Spurs pasó a la historia de la NBA. Pero no solo por el resultado, que logró que los de Victor Wembanyama descuenten y sumen su primer punto de la serie, sino también por la presencia de Donald Trump en el Madison Square Garden. Sin embargo, a pesar del gran atractivo que tuvo el partido, el presidente estadounidense se quedó dormido.
Más allá de que el tercer partido de la serie que tiene a los neoyorquinos por delante fue muy parejo, ya que terminó 115 a 111 en favor de Spurs y que la máxima ventaja sacada fue de 12, al primer presidente de Estados Unidos en el cargo en asistir a unas Finales de NBA -el hecho histórico en sí- aparentemente le agarró sueño.
Como sucede con muchos en el colectivo, rondando el tercer cuarto del partido en el Madison, Trump empezó a cabecear y sus ojos se le fueron cerrando hasta quedarse completamente dormido en su palco, el cual estuvo rodeado por un vidrio blindado.
Video: Twitter (@PolymarketSport).
La noche para el presidente estadounidense no fue la mejor, ya que previamente había sido abucheado por todo el estadio. Durante el himno, cuando fue filmado y su imagen apareció en la pantalla gigante del Madison, gran parte del público dejó de cantar la canción patria para silbarlo y abuchearlo.
Video: Twitter (@AlertaMundoNews)
El enojo con Trump en Nueva York y su vínculo con los Knicks
El presidente estadounidense es un reconocido hincha de los Knicks. Al haber nacido en Queens, barrio de Nueva York, el político de 79 años visitó en reiteradas ocasiones el Madison, donde varias veces fue visto en el courtside (los asientos de al lado del parqué) cuando aún era una celebridad de la televisión.
Es más, en 1975, el propio Trump trabajó como asesor inmobiliario para los dueños de los Knicks y del Madison Square Garden, quienes tenían el objetivo de vender el estadio. Por todos estos vínculos, James Dolan, el actual propietario de los Knicks, decidió invitar a Trump a este tercer partido de las Finales, al cual el 47° presidente de Estados Unidos le dio el visto bueno.
Sin embargo, a pesar de que la propuesta salió desde la propia franquicia, la mayoría de los hinchas de los Knicks se enojaron con la presencia del presidente. Lejos de tratarse de un conflicto político, la bronca surgió porque no pudieron tener su típica juntada a las afueras del estadio para ver el partido en pantalla gigante.
Esto, ya que se desplegó un mega operativo para el arribo de Trump al estadio. Las calles de alrededor del Garden estarán cerradas, por lo que se canceló el Watch Partie (la pantalla gigante con el partido); se desplegará al Servicio Secreto y habrán controles reforzados en el estadio; y se modificaron los accesos dentro del estadio.
Las otras estrellas que estuvieron en el Madison
Al igual que Trump, varias estrellas estadounidenses aparecieron en el courtside. Allí, como es recurrente, dijo presente el director de cine Spike Lee, quien no se pierde ningún partido de los Knicks, así como también los actores Ben Stiller y Timothée Chalamet, y los ex jugadores Patrick Ewing y Walt Frazier.
El estadio lució colmado, a pesar de los excesivos precios a los que llegaron las entradas para este primer partido de la serie. Los tickets más baratos rompieron la barrera de los u$s 7.000, mientras que los más caros superaron los u$s 100.000. Esto, por el hecho de tratarse de las primeras finales de la franquicia desde 1999 y de la chance de conseguir un título después de 53 años.

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