“Qué linda es, qué linda está. ¿Vieron? Es linda, eh…”. Juan Román Riquelme mira como asombrado, casi como si la viera por primera vez a la Bombonera. Pasaron apenas minutos desde que terminó de hablar con Olé y en su camino de salida desde la platea baja de la cancha de Boca, que acaba de presentar orgulloso como una obra clave de su gestión, se detiene de frente al campo de juego.
A su alrededor, sus colaboradores más cercanos lo miran. Disfrutan verlo feliz. Y para los que cuentan el cuento, la escena vale como resumen del personaje que quedará retratado a través del primer mano a mano con un medio gráfico desde que se volcó a la dirigencia y dejó definitivamente atrás al jugador: Riquelme es el combativo de siempre, Riquelme irradia magnetismo por cada lugar que va. Pero el mismo Riquelme es el que describe cada cosa y se describe a sí mismo desde el sentimiento. Y por eso su enésima declaración de amor al patio de su casa es mucho más que un cumplido.
“Para nosotros es un momento muy lindo porque cada vez que nos comprometemos con algo sabemos que lo tenemos que cumplir y cuando se logra eso es un momento muy bonito. Deseamos que el hincha lo pueda disfrutar, que se sienta contento, que sepa que nosotros estamos acá para intentar que nuestra casa esté cada vez más linda y que todos la podamos disfrutar. Después, cada cosita que vamos haciendo nos da felicidad, sabemos que nos queda mucho por delante y lo vamos a intentar“.
Entre lo cordial de su primera respuesta y el deseo final hay un cambio casi imperceptible, pero Román pasa de una frase de rutina a volver a instalar -implícitamente- que la ampliación que anunció a comienzos de año sigue formando parte de su discurso, aunque parece tener guardado algo más porque su sonrisa cada vez que se toca el tema es elocuente.
Román está predispuesto y de bueno humor. Parece una señal de que las pálidas que le trajeron los resultados antes del Mundial van cediendo. Que el silencio elegido como parte del duelo por perder la Copa Libertadores ya era tiempo de dejarlo atrás, porque -más que cualquier otra cosa- la competencia para Boca ya es algo palpable. Y así la charla ya toma color.
-¿Qué parte de tu presidencia es esto? La obra, el buscar que la Bombonera brille…
-La obra es igual de importante que ganar campeonato. Es igual. Porque creo que nosotros tenemos la obligación de pasar por el club y de que queden cosas para nuestra institución, que pueda seguir creciendo, que pueda seguir avanzando y creemos que vamos por el buen camino.
-¿Te gusta ser presidente de Boca?
-Me gusta ser parte de Boca. Amo, es mi vida. Esa es la verdad. Hay cosas que me emocionan. Mi mamá, mis hijos y este club. Así que siempre repito que Boca puede vivir sin Riquelme, Riquelme sin Boca no. Entonces, sí, soy feliz de estar acá.
El presidente del Xeneize mano a mano con Olé
-¿El cambio de rol respecto de tus primeros años como dirigente te sumó mucha responsabilidad?
-Primero fui hincha de Boca gracias a mi papá. Después soñé con ser jugador de fútbol. Tuve la suerte de jugar acá en el club que soy hincha y que mis compañeros me han hecho disfrutar mucho, que hemos tenido la suerte, por ahí, de darle alegría a los hinchas y eso fue inigualable, ¿no? Porque cada vez que logramos algo son diez segundos en los cuales uno se siente de una manera diferente.
-¿Qué son diez segundos? ¿En el logro hay diez segundos que son distintos del resto?
-Cuando vos jugás a la pelota, sí. Lo que a mí me pasaba, cuando tenía la suerte de ser futbolista y me tocó ganar alguna vez con este club, alguna copa, un campeonato local o al Madrid, son diez segundos que se sienten de una manera diferente al resto. No sé si es tanta felicidad o si es alivio, creo que es más alivio que felicidad, pero es un momento único.
¿Román 2027?
El ida y vuelta transcurre -por ahora- a través de sensaciones y muchos recuerdos, que asoman por el magnetismo que impone el mejor jugador de la historia de Boca y su cara iluminada cuando recuerda sus gestas. Y aunque desde el discurso parece tomar todo con naturalidad, su condición de líder político tiene bien claro su horizonte. Y aunque aún no se haya expresado al respecto, en una de sus reflexiones deja una pista sobre sus ganas de presentarse a una reelección en 2027.
“Ahora me toca estar en este lugar. Y esto es poder decir que mi vida es una maravilla. Porque tener que estar acá, tener la responsabilidad de intentar ayudar al club y hacerlo con tanto amor, me da mucha felicidad. Así que espero poder estar por mucho tiempo“. Tal vez no parece, pero es una pequeña bomba. Aunque sin una presentación normal, Riquelme cuenta que entre sus planes inmediatos no está dejar de intentar mantenerse en lo alto de la cúspide xeneize.
Su relación con los pibes del club
¿Es importante para los chicos del club que vos estés cerca? ¿O vos preferís mantenerte más lejos para no influenciar en los nervios, en la presión?
-A los chicos de ahora intento que en los momentos que yo puedo estar con ellos, disfrutar mucho, en los viajes cuando nos toca tomar un mate con ellos, en el avión. Tengo la suerte de que voy un rato ahí, en el buen sentido, boludeando con ellos. Pero bueno, tienen a Paredes, tienen los jugadores grandiosos que ojalá que los chicos puedan aprender de ellos, que seguro les va a servir mucho en su carrera.
-Alguna vez Messi contó que cuando lo tuvo a Diego de técnico, le enseñó a pegar mejor a los tiros libres. ¿Te metés en eso?
-No. No, nada. Tengo la suerte de que me llevo bien con los jugadores. No los molesto mucho, los veo de vez en cuando, pero cuando los veo me tratan bien y nos ponemos a hablar de algunas cosas. Yo creo que a todos los jugadores de fútbol, por más que ahora están en las redes sociales, les gusta el fútbol. A todos nos gusta hablar de fútbol. A veces uno puede ser un poquito más tímido que el otro, pero a todos nos gusta hablar de fútbol. Y yo trato solamente de bromear a veces, ¿viste? Cuando… qué sé yo, si algún jugador erró un gol, decirle qué gol te erraste o ciertas cosas que hacen que pueda estar más cerca de ellos. Después, saben que pueden contar conmigo en lo que sea.
El ciclo del Vasco y el momento difícil
-¿Qué significa para vos volver a tener al Vasco Arruabarrena trabajando en el club, después de todo lo que vivieron juntos?
-Me da mucha felicidad que el entrenador sea algún jugador del club. Como pasó cuando estuvo Hugo, cuando estuvo Sebastián. Bueno, ahora pasa lo mismo. Tuve la suerte de tenerlo como compañero en el club. Lo tuve de compañero en Villarreal también. Hemos pasado tardes, noches, cenas, concentraciones. Así que es alguien que quiero mucho. Solamente deseo que disfrute al máximo. Y sin duda que vamos a intentar, todos juntos, darles alegría a nuestros hinchas.
-El Vasco ya habló varias veces del difícil momento futbolístico que viene de los meses anteriores y de la necesidad de ganar, de conseguir resultados. ¿Eso lo hablaron?
– Siempre es obligación ganar acá. Obligación. Siempre. Competir hasta el final. Siempre intentar ganar. Siempre intentar darle títulos y alegría a nuestros hinchas. Al final, estamos para eso. Cada semestre que arranca, siempre con mucha ilusión. Y, bueno, no es tan difícil. Las cosas son muy simples. Siempre tenemos que intentar ser los mejores y ojalá que a fin de año lo podamos lograr.
La vuelta de Villa y lo que se le viene a Boca
-¿Sebastián Villa sigue siendo el mejor jugador del fútbol argentino?
-En estos últimos años en Mendoza coincidieron todos, ¿no? Bueno, qué sé yo. Es un jugador diferente. Nosotros hacemos las cosas con mucha seguridad. En su momento, hemos sido muy claros con Sebastián y le dijimos que iba a jugar hasta que el juez en ese momento decida su situación. Cuando él fue sentenciado, él sabía que no iba a seguir jugando. Ahora cumplió su sentencia ahí en Mendoza. Por eso hemos tenido esta charla con el entrenador, que él cree que cumple con las condiciones que él necesita en ataque. Y por eso tomó la decisión de volver a intentar tenerlo en el club. Después, yo soy de pensar de que todos merecemos una oportunidad, así que esperemos que él la pueda disfrutar mucho y que dentro de la cancha pueda darnos muchas alegrías.
El presidente de Boca habló con Olé sobre la vuelta del delantero colombiano.
-¿Cómo ves al equipo para los objetivos que vienen? ¿Cómo lo proyectan entre vos, el técnico y quienes deciden?
-No, el equipo está bien. Y vuelvo a repetir, lo que pasa es que jugamos un torneo muy complicado. Se juega cada tres días. Ahora fijate que vamos a comenzar el día de mañana y no paramos. Entonces no es fácil. Los chicos se cansan igual que todos, tienen lesión igual que todos, tienen mucha presión igual que todos y el fútbol argentino es complicado. Todos los equipos son difíciles. Tenemos que intentar dar lo mejor para llegar al final con muchas posibilidades y ojalá que a fin de año podamos festejar.
-¿Es un buen desafío la Copa Sudamericana para volver a ganar algo internacional?
-No, para nosotros todo es importante. La Copa Argentina también, el torneo local también. El sacar más puntos que todos en la general, sabemos que hoy te da un título más, entonces tenemos muchas cosas por delante y ojalá que podamos hacerlo bien y que el hincha esté contento.
-¿El mercado de pases sigue abierto con la Boca?
– Hasta el último día. Creemos que tenemos un buen plantel, pero si aparece alguna oportunidad que algún jugador pueda venir a ayudar y darle algo más a lo que tenemos, siempre vamos a estar ahí, pendientes.
Paredes, el Mundial y las conjeturas
-¿Te imaginabas que Paredes llegaba a del Mundial el lunes a la noche y que ya a la mañana iba a estar en el Predio?
-Sí, sí, sí. Sí, porque le gusta jugar a la pelota, sí, porque le gusta ponerse la camiseta de Boca, y porque estuvo todos los días ahí hablando con sus compañeros a ver cómo estaban entrenando, cómo era el entrenador nuevo, así que sí, sí, él siempre está pendiente. Ojalá que el hincha Boca pueda disfrutar mucho de tenerlo nuevamente con nosotros.
-¿Te sentiste identificado un poco con todo lo que se habló después del Mundial?
– Yo creo que Argentina sí puedo decir que llegó cansada a la final. Que se ha enfrentado a un grandísimo equipo como España. Que juega muy bien a la pelota. Que saben lo que quieren. Y que ha sido un justo ganador. Eso creo que no hay duda. Pero me parece que Argentina llegó cansada a la final. Tuvo poco descanso. Si hubiese tenido un poco más de descanso yo creo que el partido hubiese sido diferente. Fijate que lesionaron los dos centrales. Se notaba que los muchachos habían dado todo o más de lo que tenían. Y solamente podemos darle las gracias porque lo han hecho de maravilla. Pero sí, hay que felicitar a España también porque ha jugado bien, ha ganado bien. Y creo que es un justo ganador.
Riquelme conversó con Olé y contó cómo ve el presente del 10 de la Selección
El imán Messi
-¿El resto del Mundial de Argentina lo disfrutaste?
-Sí, todos los partidos. Es que es imposible no disfrutar de ver jugar a la pelota Messi. Messi juega a la pelota. Juega a otra cosa. Anda caminando, anda mirando cómo va el partido. Mientras todos estamos nerviosos en la tribuna o por tele o por lo que sea. Lo va mirando. Decís, bueno, a ver dónde tengo que ir, qué tengo que hacer. Y él va imaginando todo lo que… Él juega otro deporte, no juega igual que el resto. Entonces, es una maravilla. Al que le gusta este juego, espera que tenga ganas de jugar muchos años más y poder seguir disfrutando.
-¿Se imaginan esas cosas en la cabeza de un jugador?
-Yo creo que él sí. Una gambeta… Se imagina cosas que no se van a volver a repetir. Cosas que no se pueden creer. Y se fue inventando a medida que fue pasando el tiempo. De chiquito era muy rápido. Todos decían correr más rápido que la pelota. Llevaba la pelota pegada al lado del pie. Tampoco fue haciendo otras cosas. Después empezó a dar pase, empezó a hacer gol de tiro libre, empezó… Hace todo. Es un lujo un jugador que durante 20 años demostró siempre ser el mejor. Nada sorprende de él. No queda más que darle las gracias. Para los argentinos, vuelvo a repetir. Somos afortunados que él eligió jugar por nuestro país y no por España.
-¿A vos no te pasaba eso, de imaginarte jugadas en la previa?
-No, yo ya no juego más.
-¿Hablaste con Messi durante el Mundial? ¿Algún mensajito?
-Sí, hablo. Ahora también. Sí, sí, hablo con él. Tengo una relación muy linda. Yo soy de molestar poco, pero tengo la suerte de que siempre hablo con él.
-¿Se merecía el Balón de Oro?
-No sé, yo creo que se merece el amor que tiene en todo el mundo. Me parece que eso es lo máximo que le puede pasar a él. Y creo que él ha disfrutado mucho más este Mundial que el anterior. Ya venía de ganarlo, ahora se lo vio cada partido disfrutarlo al máximo. Y creo que eso fue maravilloso.
-¿Es el más grande de la historia?
-Bueno, no lo sé. Yo creo que de lo que… De lo único que yo puedo decir es que los argentinos somos afortunados de que tuvimos a Maradona y tuvimos a Messi. ¿No? Esa es la verdad. Somos afortunados los argentinos. No podemos decir otra cosa. Yo no creo que tengamos derecho a comparar uno al otro. Tenemos que sentirnos orgullosos de que esos dos jugadores de fútbol son argentinos, son nuestros y no han dado tanta felicidad.
Última escena
La tarde fría de Buenos Aires se hizo ventosa en el nuevo sector L. Allí decidió el presidente de Boca recibir a Olé a más de una década del último encuentro cara a cara: mostrando el club, las obras que lo enorgullecen y sonriendo predispuesto a la hora de las fotos. Antes de cortar el micrófono y quedarse un rato charlando amablemente mientras una ronda de mates ayuda a calentar un poco el alma, Riquelme responde las últimas preguntas para después emprender la caminata de despedida.
-¿Es muy difícil que Boca tenga otro Riquelme? En la cancha, por supuesto…
-Ojalá que no. Yo creo que las cosas tienen que volver a pasar. Después de lo que vimos con Messi, que pensamos que no íbamos a volver a ver un jugador como Maradona, apareció Messi así que ya puede pasar cualquier cosa. Tenemos la suerte que los dos son argentinos, que los dos nos han hecho amar el fútbol mucho más de lo que nos gusta. Ojalá que acá en Boca puedan aparecer jugadores grandiosos y que nos den muchas alegrías.
-¿Cómo soñas que esté Boca en 20 años?
-Ah, no, no, yo pienso que mañana el equipo juegue bien y que pueda ganar y después del partido de mañana pensaremos en el fin de semana y nosotros seguiremos acá, cada día, trabajando para cumplirle al hincha con lo que nos comprometemos y que ellos puedan disfrutar.
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