Es tan sencillo como directo. Sin vueltas. Miguel Ángel Merentiel se caracteriza por ir al frente. En la cancha y también afuera. En medio de su sonrisa, su desfachatez y sus locuras. Así se volvió en uno de los futbolistas más queridos de este Boca. Porque en definitiva es uno de los que siempre está para poner el pecho. Incluso para jugar como único referente del área y bancarse la parada complicada. Y empezar a responder con goles.
La Bestia, desde su llegada a Boca, casi siempre había jugado al lado de un nueve. Eso cambió por necesidad con el Vasco Arruabarrena. Pero no es problema para él. “Siempre jugué de nueve yo. Estos dicen que no juego de nueve. Todo mi carrera jugué de nueve. Dicen boludeces”, lanzó Merentiel con Marcos Giles. Una reivindicación que llega después de un proceso de adaptación que él mismo tuvo que atravesar desde que quedó como la principal referencia ofensiva del equipo.
La lesión de Adam Bareiro, la salida de Edinson Cavani y la decisión de Arruabarrena de no tener en consideración a Milton Giménez lo dejaron prácticamente solo para ocupar ese lugar. Y hubo un período en el que debió acostumbrarse a una función diferente a la que venía desempeñando con mayor frecuencia en Boca.
De hecho, el propio Arruabarrena había reconocido esa situación y explicado que estaba poniendo a Merentiel en una posición a la que no estaba acostumbrado. “Quiero remarcar la labor de Migue, le falta el gol nada más pero cumple lo que le pido y suma para el grupo. Lo pongo en un puesto al que no está acostumbrado”, dijo el DT antes de la racha goleadora. Y esa confianza la devolvió de la mejor manera: con goles.
Porque justo cuando Boca fue al mercado a buscar una alternativa para ese puesto, Merentiel volvió a ser Merentiel. O, mejor dicho, volvió a hacer lo que mejor sabe hacer un nueve: meterla adentro.
La Bestia viene siendo el referente del ataque de Boca desde la llegada de Arruabarrena.
Primero fue ante Platense. Después, frente a Recoleta. Y luego, contra Racing. Tres partidos consecutivos convirtiendo, con una particularidad que empieza a transformarse en su sello: ese remate de arriba hacia abajo, buscando que la pelota pique y se eleve por encima del arquero.
No es casualidad. La Bestia contó que es una definición que practica habitualmente en los entrenamientos, aunque hasta ahora no se había animado a utilizarla en un partido. “Lo que pasa es que siempre la hago. En el entrenamiento la hago siempre. Nunca me había animado a hacerla en un partido. Y la metí pa’ dentro”, explicó el 16 que ahora juega de 9.
Mientras Merentiel recuperaba el gol, Boca incorporaba competencia. Ante la falta de variantes en el puesto llegó Enner Valencia, delantero de jerarquía que comenzó a sumar minutos desde el banco con el objetivo de recuperar ritmo futbolístico. Sus primeros ingresos todavía no tuvieron el impacto esperado.
Y eso tampoco parece preocuparlo a Merentiel. Porque consiguió atravesar la adaptación, recuperó confianza y encadenó tres partidos con gol. Y ahora, él mismo lo dice: “Me gusta jugar de nueve. Cuando quiere entrar, entra, y cuando no, no”.

Quién es el juvenil número 50 de la gestión Riquelme que podría debutar en Boca

Boca en VIVO: práctica en Mendoza, probable equipo y más noticias de hoy viernes 4 de septiembre

El consejo que Navarro Montoya le quiere dar a Montero sobre el arco de Boca: “Le voy a decir…”




