Boca empató 1-1 ante Cruzeiro el martes por la noche, en el marco de la penúltima fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores y en un partido polémico por demás. Porque al Xeneize le anularon incorrectamente y a través de un llamado del VAR, Ángel Arteaga, un gol de Miguel Merentiel por una supuesta mano -imperceptible- previa de Milton Delgado, que ponía el encuentro 2-1 casi sobre el final; y porque en la última jugada del encuentro, donde existió una mano -para Olé, de todas maneras, no sancionable- del jugador de Cruzeiro, Lucas Romero, el mismo hombre de la cabina decidió erróneamente no llamar para una revisión al juez Jesús Valenzuela, quien dio por finalizado el duelo.
Y acá hay una cuestión fundamental que comprender para sentenciar que Boca fue perjudicado. Y es específicamente el detalle del reglamento cuando de jugadas de manos se trata.
En principio, hay que aclarar que la mano, para ser sancionable, debe tener una intencionalidad o una ampliación de volumen o algo antinatural, ya sea en defensa o en ataque. La única excepción es si la toca con la mano, voluntariamente o no, el mismo jugador que convierte el gol. Por el simple hecho de que no se puede convalidar un tanto convertido con la mano.
Antes también se cobraba como mano si la tocaba otro jugador en la previa de un gol, aunque no fuera intencional o ampliando volumen. De hecho, Leandro Paredes comenta, post partido, que entiende que se haya anulado el gol de Merentiel por esa supuesta mano de Delgado “porque la regla dice que si la jugada termina en gol es mano”. Pero la realidad es que esto ya no es así. Se quedó con un reglamento viejo.
Y, sobre todo, lo más importante a recalcar es que siempre las jugadas de mano son muy interpretativas. Es por eso que muchas veces el VAR llama a los jueces a una revisión. Básicamente porque el árbitro puede diferir con el hombre de la cabina en la interpretación respecto a si hubo ampliación de volumen, posición antinatural o intencionalidad o que fue absolutamente casual.
Es decir, en la jugada final de Romero, sí, la pelota toca en la mano. Se ve perfectamente sin ir en cámara lenta ni en búsqueda de diferentes ángulos -por eso hasta desde el banco de Boca, a muchos metros de la jugada, saltaron inmediatamente a reclamar-. Lo que faltó que el árbitro Valenzuela dictamine es si era sancionable o no. Justamente, porque es una jugada de interpretación. Por eso el VAR actuó mal al no haberlo llamado a una revisión, como sí había hecho en la jugada en la que le cobraron la mano a Delgado y le anularon el gol a Merentiel.
Paredes y los jugadores se quejaron al referí Valenzuela. Video: FOX Sports
Las interpretaciones de Olé sobre las dos jugadas
La mano de Romero
Video: FOX Sports
Para Olé, en la jugada de Romero el árbitro no se equivocó en su decisión de no haber cobrado la mano, aunque no son jugadas sencillas y, se insiste: puede haber interpretación. Parece haber más argumentos para no cobrar penal que para cobrarlo. Hay una muy corta distancia desde el cabezazo inicial a la recepción de Romero, que no amplía volumen. Tampoco su brazo está en una posición antinatural y no hay un movimiento extra. Le rebota casi sin darse cuenta, sin poder sacar su extremidad, y rechaza.
Es clave para interpretar que no es penal que la posición del brazo de Romero es natural al movimiento que estaba haciendo a la postura de su cuerpo en ese momento. Si consideráramos que la posición no es natural o que el jugador hizo algun movimiento reflejo para frenar la pelota y sacarla, ahí la mano si pasaria a ser sancionable. Lo raro, se remarca, es que el equipo VAR, después de haber llamados por otras dos situaciones de manos anteriores, en este caso no lo hizo y el juez terminó el partido inmediatamente.
No era para nada absurdo que el VAR llamara al juez. Sobre todo porque la jugada puede derivar en un penal que defina el partido. En otro encuentro, puede pasar que una mano como esta sea cobrada penal por una interpretación.
La supuesta mano de Delgado
Video: FOX Sports
En la jugada de Delgado, el pibe de Boca le había ganado a Jonathan Jesus una pelota aérea. Sin embargo, el VAR llamó a Valenzuela por una mano muy díficil de ver. La revisaron desde diferentes ángulos y el árbitro venezolano la cobró y le anuló el gol a Merentiel.
Olé, en este caso, al observarla no encontró realmente una acción que ameritara la anulación. Por tal motivo, el gol estuvo mal anulado. No se vio ninguna imagen clara en que Delgado tocara la pelota con la mano y tampoco que estuviera en una posición antinatural ese brazo: en esta jugada, no cabe la chance de mano de inmediatez, que es cuando un jugador toca la pelota con la mano antes de convertir él mismo, voluntaria o involuntariamente. El árbitro, sin embargo, esta vez le hizo caso al VAR y cambió su decisión: pasó del 2-1 de Boca a dejar todo 1-1.
Claramente Boca tuvo un juez que resolvió jugadas clave en contra de Boca. En el gol del Cruzeiro, el VAR lo llamó para anular el gol de Cruzeiro y no le hizo caso; luego, en el 2-1 de Merentiel, le hizo caso y cobró mano de Delgado. Y al final, el VAR no lo llamó… Y cerró el telón.
Videos: los audios del VAR sobre ambas jugadas
Vieron “mano sancionable” de Delgado (Conmebol).
Para los jueces, el brazo estaba “en una posición natural” (Conmebol).


