“Algunos van a tener la posibilidad de iniciar y demostrar por qué están acá”. Lo que Eduardo Coudet advirtió en Avellaneda lo llevó a cabo en el Monumental, aunque el plan no tuvo el resultado que esperaba. La decisión de darles descanso prácticamente a todos los habituales titulares de River en la previa del superclásico les abrió una puerta a varios jugadores que no venían teniendo rodaje. Y si bien en lo que respecta a lo físico el DT llegará con un equipo más fresco de piernas al partido más esperado del año, en lo futbolístico las notas no fueron tan buenas y varios desaprovecharon la oportunidad antes de Boca.
En una zaga en la que Germán Pezzella y Fabricio Bustos cumplieron (ambos 6 de puntaje Olé), sus rendimientos no alcanzan para destronar a Lucas Martínez y Gonzalo Montiel, fijas en esos puestos. Y sin dudas, el que más desentonó en el fondo fue Matías Viña. El uruguayo no estuvo fino a la hora de los centros más allá de sus ganas y esa garra charrúa que lleva en su ADN, un rendimiento que está lejos de los que se necesita para pelearle el puesto a un campeón del mundo como lo es Marcos Acuña.
Por otro lado, Lautaro Rivero volvió tras la fecha de suspensión que cumplió ante Racing, pifió un rechazo que casi complica a Beltrán y no estuvo seguro en los cruces y cierres con perfil cambiado. Sin embargo, por sus características de segundo marcador central se perfila para ir de la partida contra Boca junto a MQ en la zaga.
Nuevamente repudiado por los hinchas y reemplazado en el entretiempo, Kevin Castaño sigue retrocediendo escalones. Impreciso, desordenado y hasta displicente, es quizá el jugador que dejó pasar la mejor oportunidad teniendo en cuenta que la lesión de Fausto Vera obligará al Chacho a tener una mano una opción para acompañar a Aníbal Moreno.
Con Sebastián Driussi y Facundo Colidio como fijas arriba, Ian Subiabre complicó sus chances de ocupar el último casillero pendiente. Intermitente, con apenas ráfagas de desequilibrio sobre la izquierda y sólo con un par de conexiones interesantes con Viña y Quintero, su rendimiento contrastó con el auspicioso ingreso de Kendry Páez.


