En la actualidad juega la Copa Sudamericana, se codea con los más grandes del país y tiene un proyecto bien auspicioso. Pero su realidad en el pasado estaba bastante alejada de lo que es Riestra hoy en día. Con solo mencionar que 69 de las 82 temporadas que lleva el club afiliado a la AFA se repartieron entre la vieja Primera D y la C alcanza y sobra. Pero hubo un año en particular que fue más tortuoso que otros: 1990. En aquel entonces, el Malevo había sido desafiliado por quedar último en la última categoría. Nadie esperaba que volviera y en menos de cuatro años ascendería de categoría.
La mente intelectual detrás de ese equipo que fue protagonista de la categoría de punta a punta fue Pocho Arismendi. El deté formó un equipazo, pocos le pudieron hacer frente en aquella temporada de 1993/94 y los resultados lo demostraron a la perfección. Se jugó un Apertura y un Clausura. 16 equipos. Todos contra todos a una vuelta cada torneo. Nombres típicos de la categoría: Victoriano Arenas, Lamadrid, Fénix, J.J. Urquiza o Acassuso (que hoy milita en la Primera Nacional). Aún así, el Depor se quedó con la gesta.
El camino al título
Tres equipos fueron los más regulares a lo largo de la campaña: Cañuelas, el claro rival a vencer, Puerto Nuevo y un sorpresivo Riestra, que hasta hacía dos años no figuraba siquiera en los clubes de AFA por su condición de desafiliado. Pero contra viento y marea peleó. Peleó tanto que quedó tercero en ambos campeonatos. 24 puntos en los dos. 20 victorias, ocho empates y solo dos derrotas. Pero con eso no alcanzó, porque los campeones de los torneos fueron Puerto Nuevo y Cañuelas.
El fútbol no es de merecimientos, y pese al campañón que el equipo de Arismendi había metido, tuvo que jugar el Reducido. Pero dicen que los buenos equipos se agrandan en las importantes. Y así fue. Los de Pompeya desfilaron en los mata-mata. En primera instancia tocaba Centro Español. La ida le jugó una mala pasada y perdió 1-0. Pero en la vuelta goleó 3-0 y clasificó a las semis. Una llave donde ya esperaba Lamadrid, un rival, a priori, complicado. No lo fue. El Malevo destruyó al Carcelero con un 2-0 en la ida y un 5-0 en la vuelta…
En la gran final se enfrentó a Cañuelas, el campeón del Clausura. Poco le importó a los de Arismendi, que empataron 1-1 en la ida, dieron vuelta la serie y con un 2-1 en el segundo partido subieron a la Primera C. Una de esas historias que enseña que, por más bajo que se caiga, con buen fútbol siempre se puede volver más fuerte.

El duro comunicado de los jugadores de Gimnasia y Tiro

El ídolo de un grande del fútbol argentino que dirigirá en el Ascenso




