Con la baja de Cuello, las alternativas de San Lorenzo pensando en River

La planificación de Gustavo Álvarez sufrió un golpe inesperado en la antesala de un compromiso determinante. La derrota frente a Independiente no solo dejó secuelas desde lo anímico, sino también una baja sensible que condiciona el armado del equipo: Alexis Cuello fue expulsado en el cierre del encuentro y no podrá estar presente en el Monumental ante River, por los octavos de final del Torneo Apertura.

Diego Herazo, el reemplazante natural de Cuello. (AFP)

La expulsión de Cuello y su impacto en el equipo

La ausencia del goleador -máximo artillero del equipo en la temporada con seis tantos- obliga al entrenador a repensar la estructura ofensiva. No se trata únicamente de reemplazar nombres, sino de encontrar una solución que mantenga la identidad futbolística sin resignar peso en ataque. En ese escenario, las opciones naturales parecen acotadas en San Lorenzo.

Diego Herazo y Matías Hernández aparecen como los recambios naturales. El colombiano ha tenido participación en el semestre, aunque siempre desde el banco: suma nueve ingresos y el último fue en el empate frente a Deportivo Cuenca. Su experiencia puede ser un punto a favor, aunque la falta de continuidad como titular abre interrogantes. Distinto es el caso del juvenil Hernández, que con apenas 21 años suma escasos minutos en 2026 y ni siquiera fue convocado en el último compromiso internacional.

Gustavo Álvarez deberá definir quién tomará el lugar de Cuello. (Foto: Prensa San Lorenzo)Gustavo Álvarez deberá definir quién tomará el lugar de Cuello. (Foto: Prensa San Lorenzo)

Posibles cambios tácticos ante la baja del goleador

Ante este panorama, Álvarez no descarta mover piezas y modificar el sistema táctico. La posibilidad de abandonar el esquema con dos delanteros gana fuerza, sobre todo teniendo en cuenta la presencia de futbolistas con características más versátiles en ofensiva. Matías Reali, Gregorio Rodríguez y Agustín Ladstatter surgen como alternativas que podrían aportar movilidad, dinámica y distintas variantes en los últimos metros.

Así, el entrenador enfrenta un desafío doble: suplir la ausencia de su goleador y, al mismo tiempo, encontrar una estructura que le permita competir en un escenario de máxima exigencia. En el Monumental, donde no hay margen de error, cada decisión puede ser determinante.

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