En algún momento fue un imposible, un rotundo no. Una relación que se había terminado tormentosamente y que parecía sentenciada. Boca y Sebastián Villa no tenían retorno, hace tres años -cuando el jugador se fue por la puerta de atrás- ni en lo sucesivo, con los caminos tan lejos que hasta se especuló con un posible pase a River. Sin embargo, algo cambió. Y tras algunos indicios, ahora el club le abre las puertas a un posible regreso.
Sí, porque si bien ya hasta Chicho Serna (hoy alejado formalmente del Consejo de Fútbol que integró incluso durante el desenlace del conflicto en 2023)había mostrado su conformidad para la vuelta del delantero, hasta ahora no existía una aceptación interna que modifique el coqueteo para transformarlo en una gestión a la vista de todos.
“Es la prioridad”, le confirmaron a Olé en estas horas en Ezeiza acerca de la chance de que el colombiano sea el apuntado para sumarse al plantel a partir de junio. Porque en materia de ataque está hoy el diagnóstico de lo que Boca debe mejorar, a partir del análisis de Juan Román Riquelme y sus colaboradores cercanos, de cara al mercado de pases y contemplando lo que tiene el plantel y lo que perderá.
Es que es prácticamente un hecho que Exequiel Zeballos no continuará en el club (se espera una venta inminente) y eso activará la urgencia que -de todos modos- se entiende hay para reforzar en la zona decisiva.Algo reflejado, por ejemplo, en la búsqueda de un reemplazante para Miguel Merentiel que adelantó este medio una semana atrás.
El USMNT aprovechó al máximo el balón parado y el futbolista de Vancouver Whitecaps abrió el marcador con un lindo tanto. (Créditos: @USMNT)
Pasado
Ahora bien, todo eso en cuanto a lo deportivo de rigurosa actualidad. El tema es que Villa tiene un trasfondo, que se remite a una relación de idas y vueltas con el club (y a la vista de los hinchas, porque todo fue público), que comenzó allá por 2020 con las primeras acusaciones que recibió por violencia de género y que terminó con su condena de dos años y un mes en suspenso, en junio de 2023.
Fue unos días antes de que Villa agarrara su bolso y dejara Boca Predio para intentar seguir su carrera en otros rumbos, algo que logró con mucha dificultad en los primeros tiempos, cuando lo único que pudo cerrar fue un acuerdo en Bulgaria para jugar en el Beroe, un ciclo en el que no se destacó pero que le sirvió para seguir activo.
Todavía en esos tiempos retumbaban las palabras siempre elogiosas de un Riquelme que tuvo al delantero entre sus debilidades, incluso elogiándole su profesionalismo a la hora de entrenar. Y unos meses después, apareció en el horizonte cercano la chance de Independiente Rivadavia. Y como el Ave Fénix, Villa resurgió.
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Riquelme sobre Villa y Villa sobre Riquelme
“Parece que Mendoza no es Argentina”, dijo el presidente xeneize en enero, en alusión a cómo la opinión pública dejó de centrarse en los problemas legales del jugador a diferencia de cómo lo hacía cuando jugaba en Boca. Incluso, sugirió sin develar detalles que tanto él como Miguel Ángel Russo hicieron cosas “que Miguel se llevó a la tumba”, en relación a cuidarlo y ayudarlo en momentos difíciles.
En cuanto a Villa, en los últimos días declaró que “Riquelme me puede llamar” y cambió el rumbo definitivamente de algo que en enero parecía más imposible que nunca, cuando hasta se había referido a JR en otros términos, aludiendo a una relación que “no terminó bien”.
ESPN.
Tema a resolver
Pero lo sustancial en lo que venga será lo que se negocie en partida múltiple: entre lo que Independiente Rivadavia quiera obtener por el jugador, el compromiso tácito que el club mendocino asumió para facilitar su salida y -no menos importante- que se zanjen las diferencias legales que existen entre Boca y Villa, hechas realidad en dos juicios cruzados donde ambas partes reclaman los derechos de un contrato que quedó inconcluso.
Lo que viene
Todo eso se resolverá con dos pasos: el primero será el reencuentro del delantero con Riquelme, o en su defecto de un llamado concreto que habilite la negociación que indefectiblemente tendrá al equipo de abogados abocado a la tarea.
Y el segundo, con la decisión de elevar una oferta que no será de los seis millones que algunas fuentes marcan como cláusula de salida, pero que contemplando los antecedentes y que el jugador queda libre en diciembre podría ser materia negociable. Falta, sí. Pero los pasos avanzan. Y todos miran en la misma dirección.


