Suspenso, tensión e historia: la inolvidable serie de penales de Platense ante Coquimbo

Reflejos. Intuición. Mística y templanza para elegir, para volar, para soñar y guantear un tiro que se repetirá para siempre en la retina de los hinchas de Platense. Juan Pablo Cozzani fue el responsable de que el equipo de Martín Palermo se quedara con la serie de penales, una definición a puro suspenso para decidir el pase a los cuartos de final ante Coquimbo Unido.

Un ticket histórico para volar al Maracaná y enfrentar a Fluminense en la ida de un torneo que está haciendo delirar a Saavedra, a Vicente López y a cada rincón del mundo en donde haya un hincha calamar.

Suspenso sobró en Chile. También buenos pateadores. Hasta los dos últimos chutes. El séptimo de Platense, el de Martín Barrios, pasó por debajo de Diego Sánchez Carvajal, el arquero de look excéntrico que acertó el poste pero no logró detener el remate suave que le pasó por debajo antes de entrar. Del lado de Coquimbo, Salvador Cordero buscó el palo izquierdo de Cozzani. El vértice más elegido de la serie. Y el héroe del Calamar lo salvó.

Cozzani ataja abajo el último remate. Platense, a cuartos (AP).

Fue una tanda tremendamente complicada: nadie parecía dispuesto a fallar. El sorteo lo ganó Platense, que eligió patear. El encargado fue Agustín Lagos, 24 años, quien ingresó en el final y tuvo la responsabilidad de ejecutar el primer disparo. Muy recto, el #4 decidió su tiro en los últimos metros y pateó del medio hacia la izquierda. Un gol que gritó todo el ramillete de futbolistas.

Sebastián Galani fue el ejecutante que inauguró la tanda del lado de Coquimbo. Con una estrategia similar a la de Lagos, su carrera fue frontal, con caminata hasta displicente para elegir el palo izquierdo de Cozzani, que acertó el poste pero no llegó a manotearla. Indicios de lo que vendría seis tiros más tarde. Por eso hubo 1-1 y responsabilidad para Mateo Mendía.

El ex defensor de Boca (está cedido) pateó seguro también al poste izquierdo del arquero de Coquimbo. Buen gol, buena carrera en la que engañó al arquero Diego Sánchez Carvajal. Pero al toque, Nicolás Johansen volvió a buscar ese mismo palo: la pelota pegó en el caño y entró. Dientes apretados, rosarios en mano, plegarias al cielo y algún kiricocho.

El Diente López fue el que tomó el siguiente para Platense. No falló: fuerte al medio, casi rasante. Pero otra vez hubo empate: Manuel Fernández, fusiló y -aunque Cozzani se quedó parado en el medio previendo que se vendría un intento de asegurar el remate- la pelota fue levemente a su derecha. Y a seguir remando. Y a seguir sufriendo. Porque Luciano Giménez buscó la derecha del arquero, Sánchez llegó a tocarla pero igualmente terminó adentro. Porque después Juan Cornejo la embocó a la derecha de Cozzani, que no acertó en su lectura.

La arenga de Palermo antes de los penales de Platense.La arenga de Palermo antes de los penales de Platense.

Era tiempo de sufrir. Quinto tiro. Decisivo, sin margen. Por cómo venía la tanda, era mata-mata. Si Franco Zapiola erraba, era match point para Coquimbo. Pero el #10 no dudó: tomó carrera, frenó, metió la pausa y dejó desparramado al arquero de cabellera cyan. Golazo y a tirarle la presión a Diego Sánchez. Sí, al arquero de 39 años, histórico que abrió el pie y puso el 5-5.

Ahí fue el turno del héroe que aún no sabía que lo sería. Cozzani eligió patear. Tomó la redonda y se entendió por qué: la clavó en el ángulo izquierdo de Sánchez. Duelo de arqueros empatado y tanda 6-5 para el Calamar. Pero Alejandro Azócar Machuca no falló: fuerte, arriba, un tiro imposible. Y entonces, 6-6. Aunque sin tie break: acá había que seguir pateando hasta que uno fallara.

Y ahí Barrios tocó suave, demasiado, tanto que casi Sánchez la saca. Y después, Cozzani, volando eterno para manotear el tiro de Cordero y conseguir la clasificación a los cuartos de final. A la serie con Flu. Metiendo a Platense entre los ocho mejores de América. Historia en sus manos.

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