Después del golpe sufrido en el Juego 4, Oklahoma City Thunder se impuso en condición de local ante los San Antonio Spurs por 127-114 este martes por la noche y dejó la serie 3-2 a su favor, a solo un triunfo de regresar —por segundo año consecutivo— a las Finales de la NBA, donde ya esperan, y con mucho fervor, los New York Knicks.
OKC necesitaba una reacción inmediata después de haber perdido el control de la serie en Texas y la encontró a partir de una versión mucho más agresiva e intensa desde el segundo cuarto. El equipo de Mark Daigneault metió 40 puntos en ese período, llegó a sacar una ventaja de 20 en el tercer cuarto y manejó el partido durante gran parte de la noche.
Gilgeous-Alexander volvió a ser el gran conductor ofensivo pese a un arranque incómodo y un cierre algo irregular en el último cuarto. El MVP de la temporada regular terminó con 32 puntos, nueve asistencias y 16 conversiones sobre 17 intentos desde la línea de libres —récord personal en playoffs— para firmar otra actuación determinante en un partido límite. Pero esta vez el canadiense tuvo muchísimo respaldo colectivo.
Alex Caruso volvió a ser fundamental desde el banco con 22 puntos, seis asistencias y tres robos, mientras que Chet Holmgren firmó probablemente su mejor partido de toda la serie: 16 puntos, 11 rebotes y una presencia clave en la pintura para incomodar constantemente a Victor Wembanyama, la superestrella de San Antonio y la piedra en el zapato de OKC en esat serie. También apareció Isaiah Hartenstein, importantísimo cerca del aro con 12 puntos y 15 rebotes, además de controlar gran parte de la batalla física interior.
Y uno de los grandes factores sorpresa fue Jared McCain: el joven base respondió de manera formidable en su primera titularidad de playoffs con 20 puntos, 18 de ellos en la segunda mitad. Si bien no se encontró cómodo en los primeros dos cuartos, su producción fue en alza y terminó siendo clave para enloquecer al público local que asistió al PayCom Center.
El apagón de Wembanyama se sintió en Oklahoma
San Antonio arrancó competitivo pero se fue apagando con el correr del partido. Los Spurs comenzaron mejor, encontraron puntos rápidos con Julian Champagnie —anotó 13 de los 27 puntos de su equipo en el primer cuarto— y llegaron a jugar de igual a igual durante buena parte del primer período. Sin embargo, el partido empezó a quebrarse cuando Oklahoma aceleró ofensivamente y comenzó a dominar desde la intensidad física y el rebote.
Stephon Castle fue el máximo anotador visitante con 24 puntos y Champagnie aportó otros 22. El ímpetu de ir para adelante y revertir la desventaja hizo que Castle no juegue gran parte del último cuarto, ya que quedó condicionado por las cinco faltas personales. Victor Wembanyama terminó con 20 puntos, aunque tuvo una noche floja: apenas convirtió 4 de sus 15 tiros de campo y falló los cinco triples que intentó, dependiendo demasiado de los tiros libres (12/12) para sostener su producción.
Además, San Antonio sintió muchísimo las discretas actuaciones de De’Aaron Fox (4/15 en canastas), Devin Vassell (2/11) y Dylan Harper (1/5), quienes nunca lograron darle continuidad ofensiva al equipo cuando más lo necesitaba.
El cierre del encuentro también estuvo marcado por una fuerte polémica arbitral. Un tapón ilegal no sancionado, una pelota fuera mal cobrada y un challenge ignorado al entrenador Mitch Johnson encendieron todavía más la frustración de los Spurs, que incluso recibieron una técnica en medio de las protestas.
La acción por las Finales del Oeste de la NBA continuará este jueves, cuando Oklahoma City Thunder visite desde las 21.30 (hora argentina) a San Antonio Spurs por el Juego 6 de la serie. ¿Liquidará OKC o los texanos forzarán el Juego 7?




