La estrategia pesó más que la velocidad. En una jornada decisiva del Dakar, Ricky Brabec ganó el tramo 12 y dio un paso clave hacia su tercer Touareg, mientras Luciano Benavides fue segundo y quedó obligado a buscar una hazaña en la última jornada. Lo ocurrido fue el desenlace de una auténtica partida de ajedrez que Honda comenzó a jugar el jueves y terminó de ejecutar este viernes en el desierto saudí.
La jugada empezó a gestarse en el tramo 11, cuando la marca japonesa movió sus piezas con precisión quirúrgica. El plan fue claro: Adrien van Beveren marcó el ritmo inicial y permitió que Brabec lo alcanzara tras la parada en boxes ubicada a los 190 kilómetros del parcial cronometrado de 346 entre Bisha, al norte, y Al Henakiyah. A partir de allí llegó el movimiento más audaz: el estadounidense desaceleró deliberadamente.
Hasta ese momento, Brabec había ampliado su ventaja general de 56 segundos a casi cuatro minutos cuando restaban apenas 25 kilómetros para la meta. Sin embargo, levantó el ritmo a propósito para cederle el liderazgo a Benavides, aunque solo por 23 segundos. No fue un error ni una improvisación: fue un sacrificio calculado para mejorar su posición de largada y evitar abrir pista al día siguiente.
El viernes, la estrategia mostró toda su eficacia. Brabec partió seis minutos por detrás del argentino, con referencias claras del recorrido y sin la obligación de abrir huella. El resultado fue contundente: victoria en el tramo 12, en el que invirtió un tiempo de 3h19m01s -la 13ª especial de su carrera en el Dakar y la segunda en esta edición-, Benavides segundo y una ventaja que se estiró hasta los 3m43s en la general.
La matemática aún deja una mínima puerta abierta. Benavides largará la última jornada a tres minutos del líder y tendrá apenas 105 kilómetros para intentar la remontada. Pero el escenario no lo favorece: Brabec se perfila para capturar las bonificaciones de apertura de pista (1m23s en total), lo que obligaría al piloto de la KTM a una actuación casi titánica.
Detrás de la pulseada por la punta, Skyler Howes y Van Beveren abrieron pista en el arranque, pero rápidamente dejaron de ser protagonistas del duelo de arriba: quedaron lejos en tiempos (a 24 y 13 minutos, respectivamente). Aun así, el cierre del día también los tocó por rebote: Howes salió beneficiado por el crono de Daniel Sanders, que corrió tocado del hombro y terminó 5°, y con eso el estadounidense escaló una posición para quedar 4°. Van Beveren, en cambio, se acomodó 6°, a 8 minutos.
En el desierto, Honda jugó como si tuviera tablero. Brabec ejecutó cada movimiento con frialdad. Y Benavides, segundo en el tramo, se guarda la última carta para la definición final.




