Una ciudad busca terminar con medio siglo de frustraciones, y la otra, quiere dar el primer paso hacia una nueva dinastía. Cuando San Antonio Spurs y New York Knicks entren al parquet este miércoles 3 de mayo, no sólo comenzará la pelea por el anillo de la NBA: también volverá a cruzarse una historia que quedó inconclusa hace 27 años y que ahora encuentra nuevos protagonistas, nuevas ambiciones y una oportunidad única para escribir un nuevo capítulo.
La última vez que estos equipos se enfrentaron por el título fue en 1999. Aquellos Spurs, liderados por Tim Duncan, derrotaron 4-1 a unos Knicks que habían protagonizado una campaña histórica como octavo preclasificados. Para San Antonio fue el inicio de una dinastía que luego sumaría cuatro campeonatos más, todos con Manu Ginóbili de protagonista, uno de ellos junto con Fabricio Oberto. Para Nueva York, en cambio, fue el comienzo de una espera interminable. Desde aquella derrota, la franquicia de la Costa Este nunca volvió a disputar unas Finales de la NBA.
Por eso, el contexto actual trasciende cualquier análisis táctico. Los dirigidos por Mike Brown, terceros del Este en la fase inicial, tienen la posibilidad de romper una sequía que se extiende desde 1973 y devolverle a la ciudad de Nueva York una celebración que varias generaciones jamás pudieron vivir. Los Spurs, segundos del Oeste, buscan confirmar que Victor Wembanyama está preparado para liderar la próxima era de la franquicia.
Cómo llegan San Antonio Spurs y New York Knicks a la Final de la NBA
Si hay un equipo que llega lanzado a esta definición es New York. Los neoyorquinos atraviesan el mejor momento de toda la postemporada y acumulan once victorias consecutivas, una racha que los convirtió en el conjunto más dominante de los playoffs.
La identidad de los Knicks es clara: intensidad física, defensa agresiva y una capacidad pocas veces vista para generar segundas oportunidades. Mitchell Robinson, Josh Hart y Karl-Anthony Towns forman uno de los grupos reboteadores más efectivos de la NBA, una herramienta que les permitió desgastar sistemáticamente a cada rival que tuvieron enfrente.
Pero la gran bandera del equipo sigue siendo Jalen Brunson. El base fue el líder absoluto de la Conferencia Este durante toda la postemporada y llega a las Finales con promedios de 27,8 puntos y 6,7 asistencias por partido. Además, su historia tiene un componente especial: su padre Rick Brunson formó parte de aquellos Knicks que perdieron la serie de 1999 ante San Antonio y hoy integra el cuerpo técnico que intentará cerrar una herida abierta hace casi tres décadas.
Del otro lado aparece la gran razón por la que los Spurs volvieron a transformarse en candidatos. Con apenas 22 años, Victor Wembanyama ya es el centro gravitacional de la NBA. Su impacto en ambos costados de la cancha cambió por completo el rumbo de la franquicia texana, que pasó de ser un equipo en reconstrucción a sumar 62 victorias en fase regular y regresar a las finales por primera vez desde 2014.
El francés está firmando unos playoffs espectaculares: promedia 23,2 puntos, 10,8 rebotes y 3,5 tapones por partido. Pero más allá de los números, su influencia se percibe en cada posesión. Puede dominar cerca del aro, castigar desde el perímetro y modificar por completo los planes ofensivos de cualquier rival.
La gran incógnita de la serie pasa justamente por ahí: cómo intentará Nueva York contener al jugador más determinante de estos playoffs. Karl-Anthony Towns y OG Anunoby aparecen como las principales alternativas defensivas para intentar limitar al francés, aunque hasta ahora, ni los campeones del año pasado, Oklahoma City Thunder, encontraron una fórmula realmente efectiva.
Los antecedentes entre ambos equipos esta temporada
Los duelos de la temporada reflejan lo ajustado que puede ser este enfrentamiento. Los Knicks conquistaron la NBA Cup tras vencer a San Antonio por 124-113 en Las Vegas, mientras que en fase regular repartieron triunfos. Los Spurs ganaron 134-132 en el cierre de 2025 y los neoyorquinos respondieron meses después con un contundente 114-89 en el Madison Square Garden.
Esa paridad también aparece en los números colectivos. Ambos equipos finalizaron entre los mejores ataques y defensas de toda la postemporada, por lo que cada posesión puede adquirir un valor enorme. Los rebotes ofensivos de Nueva York, la protección del aro de Wembanyama, el duelo entre Brunson y De’Aaron Fox, la batalla desde las esquinas y la profundidad de las rotaciones aparecen como algunos de los factores que podrían inclinar la balanza en esta ocasión tan especial.
Mucho más que un campeonato
Más allá del resultado, estas finales representan algo mayor para ambas franquicias. Para los Knicks, la posibilidad de terminar con 53 años sin títulos y devolver a una de las ciudades más emblemáticas del deporte mundial al lugar que siempre soñó ocupar.
Para los Spurs, la oportunidad de confirmar que Wembanyama no es solamente una estrella del presente, sino el líder de una nueva era capaz de extender el legado que alguna vez construyeron Tim Duncan, Tony Parker, Kawhi Leonard y Manu Ginóbili., quien sigue en la franquicia com un asesor muy presente.
Veintisiete años después, Knicks y Spurs vuelven a encontrarse con el trofeo Larry O’Brien en el medio. La historia ya les dio un capítulo inolvidable. Ahora tienen la oportunidad de escribir otro.
Cuando se enfrentarán los Spurs y los Knicks por las Finales de la NBA
Las Finales de la NBA 2026 comenzarán este miércoles 3 de junio a las 21.30 en San Antonio. La serie por el campeonato continuará con el Juego 2 el viernes 5 en la misma sede, para luego trasladarse al Madison Square Garden de Nueva York el lunes 8 y miércoles 10 de dicho mes. En caso de ser necesarios, los partidos de desempate (partidos 5, 6 y 7) se disputarán los días 13 (SA), 16 (NY) y 19 (SA), alternando sedes hasta definir al nuevo campeón del baloncesto profesional. Todos los encuentros contarán con la transmisión de Prime Video.

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