Hacer grandes inversiones no siempre es sinónimo de éxito. En los últimos mercados de pases, River supo ser récord por las apuestas fuertes y las cifras importantes que puso sobre la mesa al momento de hacer incorporaciones, por encima del promedio que gastan sus competidores en el fútbol argentino. Sin embargo, a la hora de los objetivos, esas adquisiciones, que elevaron automáticamente la exigencia, no se tradujeron en títulos y la mayoría de los rendimientos estuvieron lejos de las expectativas, lo que dio lugar a una fuerte decisión de borrar a 14 jugadores. Un listado que incluye desde el segundo fichaje más caro de la historia del club de Núñez, Kevin Castaño, hasta la reciente compra del pase de Giuliano Galoppo en el último verano, con un gasto total que supera los 50 millones de dólares.
El colombiano, por sus flojas actuaciones y los silbidos constantes del Monumental cada vez que escuchaban su apellido, y el ex Banfield, cuyo vínculo se extendió con el aval de Marcelo Gallardo aunque también venía siendo resistido, son los principales ejemplos de dos elecciones fallidas que resaltan aun más por las cifras. A pesar de tener propuestas del exterior, es un hecho que desde Núñez no recuperarán los 13.8M de dólares que abonaron por KC y se espera que llegue alguna oferta por GG que compense la decisión de haber comprado el 50% de su pase en 3M de dólares, cediendo el 60% de Enzo Díaz y el mismo porcentaje de Gonzalo Tapia en el trato con San Pablo.
Ver cómo Maximiliano Salas pasó, en menos de un año, de protagonizar una polémica salida de Racing mediante su cláusula de rescisión de 8M de euros a tener que irse por la puerta de atrás en Núñez es otro caso que preocupa a los hinchas. Porque si bien es cierto que cada refuerzo trae consigo un margen de error, el porcentaje de acierto en los últimos tiempos es bajo e incluye hasta a un campeón del mundo como Germán Pezzella. Vale recordar que el defensor hizo un gran esfuerzo contractual para volver y River le abonó al Betis el valor de la cláusula (4,5 millones de euros), combo que finalmente no se agrandó y hoy lo tiene como uno de los borrados.
La decisión de incorporar a Pablo Longoria como director deportivo no sólo se relaciona a la búsqueda de lograr salidas que permitan bajar la masa salarial del plantel para redireccionar esos fondos en refuerzos. El español intentará darle un salto de calidad al rubro compras en un marco de otras decisiones cuestionadas como aquella extensión del contrato de Paulo Díaz en 2024 (el CARP compró el 70 % de su pase por 3.7M de dólares) y jugadores que pasaron sin pena ni gloria como Andrés Herrera (2.5M por el 70%), Fabricio Bustos (5.4M por el 100%) y Matías Galarza, quien llegó desde Talleres junto a Juan Portillo (hoy lesionado) por un total de 8.5M a Talleres.
Aunque hayan llegado con el pase en su poder o a préstamo, los arribos de Kendry Páez, Alex Woiski -no sumó ni un minuto en Primera y había quedado relegado en Reserva- y Matías Viña también denotan la falta de contundencia a la hora de convertir en el mercado más allá de la agresividad financiera, con transferencias que comenzaron con pisos más altos por tener a River como club comprador. Una política que desde Núñez comenzaron a cambiar en la búsqueda de enderezar el barco de los refuerzos que viene torcido…


