Ferro sueña en grande. Porque tiene con qué. El plantel y sobre todo los resultados lo avalan. La enorme victoria frente a San Telmo en condición de local lo único que hace es reconfirmar que el Verdolaga puede ilusionarse con volver a la máxima categoría. No solo llegó a la punta por primera vez en el año, sino que logró hacerlo después de más de 20 años. Sí, desde la campaña 2002/03 que el equipo de Caballito no alcanzaba la cima de una competencia. En aquella Primera B, el equipo se consagró y marcó el regreso del Verdolaga a la segunda división. ¿Cómo no soñar?
El recuerdo imborrable de una temporada histórica
La campaña de la temporada 2002/03 quedó grabada en la memoria de Caballito por su contundencia absoluta. En un Torneo Apertura sumamente competitivo y compuesto por 23 equipos, el Verdolaga barrió con todo lo que tuvo enfrente, se posicionó como líder en la fecha 8 y nunca nadie lo pudo bajar. Se coronó campeón tras cosechar 45 puntos, aventajando por dos unidades a su inmediato perseguidor, Platense.
Para el Torneo Clausura, el certamen cambió de formato y dividió a los clubes en tres grupos. Lejos de relajarse, Ferro volvió a pisar fuerte, se quedó con el liderato del Grupo A con 24 unidades y, al adjudicarse ambas etapas de la temporada de manera consecutiva, consiguió el ascenso directo sin necesidad de jugar el Torneo Reducido, sellando su regreso a la segunda división.
Un flojo inicio que pudo ser corregido con tiempo
A principio de año el equipo era manejado por Sergio Rondina quien, luego de un arranque muy complicado, renunció en la novena fecha tras perder contra Estudiantes de Caseros. Ahí fue cuando se empezó a enderezar el barco. La llegada de Juan Manuel Sara al banco Verdolaga trajo consigo un cambio de mentalidad y un sprint de resultados implacable : dirigió once partidos y ganó nueve.
Esta seguidilla, apoyada en rendimientos individuales altos y una gran solidez colectiva, le valió para subirse a lo más alto de la zona A. Ese lugar de privilegio antes le pertenecía a Deportivo Morón, que cedió terreno tras sufrir dos derrotas consecutivas, siendo una de ellas ante Ferro.
A pesar de la euforia popular que se vive en Caballito, el cuerpo técnico sabe que todavía falta un largo camino por recorrer en un torneo que es conocido por ser uno de los más desgastantes del país. Recién se jugaron 19 fechas de las 36 que componen a la fase regular.
Cabe recordar que el formato de la categoría es sumamente exigente. Si Ferro logra mantener la posición hasta el final, deberá disputar una final única en cancha neutral contra el líder de la zona B para definir el primer ascenso directo. En caso de no ganar ese partido, o de terminar entre el segundo y el octavo lugar, tendrá que buscar el segundo boleto en el temido Torneo Reducido, unos playoffs que arrancan desde octavos de final. El hincha ya hace cuentas e inevitablemente se ilusiona. El próximo paso para defender la punta en soledad será el próximo fin de semana, cuando los dirigidos por Sara se enfrenten a San Miguel de visitante.

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