La cabeza detrás del Morón sensación, con Olé: "Estamos para ascender"

Detrás de cada proyecto hay una cabeza. Alguien que piensa, idea, diagrama y aporta soluciones. No solo de los exitosos, sino también de los que no llegan a buen puerto. El de Deportivo Morón entra en el selecto grupo de los que funcionan, eso es innegable. Que el Gallo sea uno de los animadores de la Primera Nacional y tenga serias aspiraciones de un ascenso a Primera es el producto de una gestión futbolística fructífera que hoy le permite ilusionarse. El 4-0 a Ferro no hace más que confirmarlo. Y detrás de esas figuras rutilantes como Franco Fagúndez en cancha o Walter Otta en el banco de suplentes, hay una que mueve los hilos desde las sombras: Leandro Villarruel.

Uno de los pilares del buen presente del Gallo.

Uno de los cargos más importantes en los clubes es el de director deportivo. El nexo entre la dirigencia y los que compiten en el terreno de juego, el que planifica qué va a suceder a lo largo del año y el que gestiona los refuerzos. Y en el club del Oeste no es la excepción. En diálogo con Olé, Villarruel analizó su gestión, contó las claves detrás de este Morón y hasta se animó a decir que “está para ascender”.

Leo Villarruel con Olé

-¿Cómo se dio tu llegada a Morón?

-Mi llegada a Morón se da sobre el final del año 2020, luego de haber presentado un proyecto de dirección deportiva junto a mi equipo. Todo esto se dio previo a las elecciones del club, que terminaron catapultando a Gabriel Mansilla como presidente de la institución.

-¿Con qué club te encontraste cuando llegaste?

-Me encontré con un club que estaba en franco crecimiento, pero que por ahí necesitaba profesionalizar varias de sus áreas. Me parece que nosotros le aportamos ese profesionalismo que la institución estaba necesitando y, sobre todas las cosas, una importancia muy determinante al trabajo diario. Era fundamental fijar una política clara en las contrataciones para tratar de armar equipos que mezclen futbolistas juveniles con jugadores de experiencia, buscando siempre que en el plantel haya jugadores identificados con el club. Esos fueron cuatro o cinco ítems muy importantes para nosotros.

¿Creés que esas son las claves para que el club vuelva a ser protagonista y esté en la situación que está hoy?

-Claves hay muchas en todo esto. Por ejemplo, el trabajo que hace el presidente y toda la comisión directiva para tenernos a todos al día, para mantener al día al cuerpo técnico, sostener la estructura de las divisiones inferiores y poder trabajar con tiempo en las renovaciones de los contratos. Hay muchísimas claves, como el estado edilicio, el campo de juego y los materiales de entrenamiento. Son muchas las cosas que hacen que un proyecto funcione y se pueda sostener a lo largo del tiempo. No es para nada fácil mantenerse en un club tan importante a lo largo de seis años y estar todos los años peleando, si no es el título directamente, los accesos al Reducido, lo cual en esta categoría y con la cantidad de clubes que hay no deja de ser muy importante.

¿Cómo evaluás el semestre que está haciendo Morón? ¿Se lo esperaban a principio de año?

-Cuando finalizó “la batalla de Madryn”, por ponerle un nombre a ese partido, nos miramos con Walter y nos dijimos: “¿Y ahora qué hacemos?”. Yo tenía propuestas para ir a trabajar a otro lado y Walter también las tenía, pero decidimos apostar por un año más acá. Apostamos a sostener una base de jugadores que a nosotros nos había dado muy buenos resultados y nos convencimos de que íbamos a intentar mejorar la campaña del año pasado. Y hay que ser claros: mejorar la campaña del año pasado significa jugar la final. Así que no nos sorprende para nada el semestre que hicimos, porque creemos que hemos jugado con el nivel necesario para pelear hasta el final del torneo.

-¿Cómo tomaste la frase de Otta cuando terminó ese encuentro ante Madryn, donde dijo que no quería dirigir más?

-Para mí Walter es el mejor director técnico de toda la categoría, eso antes que nada. Está destinado a trabajar en Primera División, ojalá que sea con Morón el año que viene, pero si no se da, le va a tocar trabajar en Primera de todos modos. Lo que pasa es que es un tipo calentón, como toda persona sanguínea, es muy pasional. A veces le salen esas declaraciones cuando termina un partido y tiene las pulsaciones a mil, pero yo sé muy bien que no lo siente así. Tanto él como todo su cuerpo técnico viven para esto, se han profesionalizado muchísimo y tienen el objetivo claro de trabajar en la máxima categoría. Como te decía, ojalá sea con Deportivo Morón y podamos lograrlo todos juntos, pero si no se da acá, el año que viene van a estar trabajando en Primera sin ninguna duda.

¿Creés que todavía al equipo le falta mejorar algún aspecto para sacarle distancia al resto y ser candidato de lleno a jugar la final?

-Siempre hay cosas para corregir y para mejorar, más aún cuando uno ve trabajar a este cuerpo técnico y a estos jugadores que no se conforman con nada. Tenemos un plantel recontra pegado al trabajo que todo el tiempo están intentando ser mejores profesionales, tanto en la parte individual como en la conjunta. Por supuesto que hay aspectos para mejorar en todas las líneas, pero estamos súper contentos con la campaña que venimos haciendo, con el cuerpo técnico que tenemos y con el gran grupo de jugadores que logramos formar.

Desde tu trabajo como director deportivo, ¿cuál creés que fue el acierto más grande para esta temporada?

-Hay varios jugadores que están teniendo un nivel superlativo. Uno de los mayores aciertos fue haber retenido a la base del torneo pasado, con futbolistas como Salvá, Livera, Bittolo, Gastón González, Kubiszyn, Vázquez, que ahora volvió a Argentinos porque la estaba rompiendo, y muchos de los chicos. Después, hablando estrictamente de las incorporaciones, me parece que Fagundez está haciendo un torneo muy bueno, Berterame fue determinante en la primera etapa y va a volver a serlo ahora, y haber traído nuevamente a Levato después de cuatro años, recordando cuando nosotros lo trajimos de Los Andes, va a ser otro acierto enorme. Me parece que la continuidad de Burruchaga cuando nadie lo conocía también es un punto muy alto. En este rol a veces tan bastardeado, donde se evalúa el trabajo simplemente por si los jugadores funcionan o no, me parece que estamos teniendo un año muy positivo en cuanto a los rendimientos individuales.

Villarruel en el Nuevo Francisco Urbano.Villarruel en el Nuevo Francisco Urbano.

¿Creés que hubo críticas injustificadas a veces?

-A ver, la gente opina y tiene total libertad para expresarse y hablar del equipo. La gente es pasional porque respira y vive fútbol constantemente en este país. A veces, cuando las críticas son hacia el equipo o hacia el cuerpo técnico, de este lado no las consideramos del todo justas. Lo único que nos queda es seguir trabajando para ser cada día mejores y tratar de convencer desde el aspecto futbolístico a aquellos poquitos que quizás nos cuestionaron en algún momento.

Y la decisión de repatriar a Walter Otta, ¿cómo se dio esa vuelta?

-El 2024 ha sido el año menos bueno nuestro, donde no habíamos logrado competir para clasificar al Reducido. La verdad es que en años anteriores habíamos estado siempre en contacto con Walter pero no nos coincidían las fechas, porque cuando nosotros necesitábamos técnico él tenía contrato firmado en otro lado y a veces esas cosas contractuales no se alinean. Después de ese año nos contactamos con él, manifestó enseguida las enormes ganas que tenía de venir y en un asado terminamos de rubricar la firma del contrato. A los poquitos meses, creo que en abril, ya estábamos comiendo otro asado para acordar la renovación para el 2026. Así que apostamos fuerte a un proyecto de dos años y gracias a Dios está saliendo muy bien.

¿Lo considerás uno de los plenos más grandes?

-Sí, la llegada de este cuerpo técnico seguro que sí. Y el haber renovado el contrato con tanta antelación también te da un margen de previsibilidad mucho mayor. Cuando vos mostrás este tipo de gestión, los jugadores tienen muchas más ganas de venir, se hace mucho más fácil armar un plantel competitivo y se facilita la renovación de los contratos. Todo se vuelve más simple cuando la estructura del club transmite una imagen de coherencia y profesionalismo.

¿Cuál es la política de refuerzos tuya y, por ende, de este Morón?

-Nosotros trabajamos siempre de la misma manera. Somos dos personas más en la Secretaría Técnica y dos personas en el Departamento de Scouting que se dedican todo el año a visualizar jugadores y a ir siguiéndolos para ver cómo se van desarrollando en distintos escenarios. Nos gusta analizar a los futbolistas en diferentes contextos: de local, de visitante, en partidos con mayor presión y en partidos más accesibles, para observar cómo reaccionan ante todas las situaciones. Después se le presentan distintas posibilidades al cuerpo técnico. En Morón los jugadores que han llegado siempre han sido consensuados. No nos gusta para nada la imposición, preferimos charlar mucho con el cuerpo técnico, conversar y convencernos mutuamente de que las opciones que vamos a contratar son las mejores y cuentan con el visto bueno de todos.

-¿Y cómo se trabaja con los errores en un mercado de pases? Quizás con algún jugador que no termina rindiendo como se esperaba…

-Eso pasa en Boca, pasa en River, en Independiente, en Racing, en San Lorenzo y pasa en el Ascenso, donde hay menos recursos. Es lo más común del mundo. Lo raro sería traer una gran cantidad de jugadores y lograr que absolutamente todos rindan, eso es durísimo. Hay jugadores que vos podés contratar después de que vienen de tener un año brillante y, por alguna razón en particular, llegan a tu club y no rinden. Muchas veces no fue que vos tomaste una mala decisión al traerlo, sino que el contexto que se generó alrededor no era el adecuado para que ese jugador se pueda desarrollar. Si le queremos llamar errar o decir que a veces no se dan los resultados esperados, siento que es algo totalmente habitual, aunque sabemos que en el fútbol argentino se perdona muy poco.

¿Y el balance general de tu gestión cuál creés que es? ¿Sentís que es más positivo que negativo?

-Sí, sin ninguna duda. Jugamos octavos de final, cuartos de final, semifinal, peleamos torneos y jugamos cuatro Reducidos de cinco torneos disputados. Es un balance recontra positivo. Vamos primeros en la tabla general de las divisiones inferiores y hemos vendido más de doce jugadores, algo que es fundamental destacar para la economía de la institución. Estoy recontra satisfecho con la gestión, aunque te voy a ser muy honesto: me desvela por completo el hecho de poder coronar todo esto y lograr un ascenso.

¿Lo sentirías como un fracaso si no se llega a dar el ascenso?

-No sería para nada un fracaso, porque este es un club que históricamente no se caracterizaba por pelear torneos, sino que la ubicación habitual de Morón en la B Nacional era el decimosegundo o decimotercer puesto. Ahora por suerte la realidad cambió por completo. No sería un fracaso, pero sí me quedaría una herida muy grande al no lograr el ascenso.

¿Alguna vez hubo algún refuerzo de renombre que estuvo cerca de llegar a Morón?

-En su momento ha venido algún jugador de renombre y quizás no tuvimos los mejores resultados. A partir de ahí, tratamos de buscar futbolistas que tengan el mismo hambre de ganar que tenemos nosotros. No digo que no hagan falta jugadores de trayectoria, pero nos orientamos hacia futbolistas que tengan la misma sed y la misma voracidad de triunfo que nosotros. Nos inclinamos más por ese camino.

-¿Cuál fue la decisión más difícil que tuviste que tomar como director deportivo?

-Siempre lo más difícil es tener que dar por terminado el contrato de algún técnico o resolver no hacer alguna renovación. Esos son sin duda los peores momentos, cuando tenés que ir a comunicarle una mala noticia a alguien. De todos modos, cuando uno apela a la sinceridad y las cosas se hablan cara a cara, hay muy poco margen para la queja o el reclamo. También recuerdo que en el 2021, cuando hubo que decirle a varios referentes del Morón campeón del 2017 que no iban a ser tenidos en cuenta para el nuevo proyecto, me resultó súper difícil tomar esa determinación, pero entiendo que es parte del rol y hay que afrontarlo.

-¿Y alguna decisión que con el diario del lunes tomarías de forma distinta? Quizás un refuerzo que no llegó o una venta que no se cerró.

-Con el diario del lunes hay un montón. Probablemente algún jugador que terminamos contratando y que hoy, con el diario del lunes, no lo traería. Respecto a las ventas y las operaciones no me arrepiento, porque son negociaciones completamente necesarias para los clubes de esta categoría. Hay que entender que las instituciones necesitan generar ese tipo de recursos para seguir invirtiendo en infraestructura y ser mejores día a día. En ese aspecto estoy muy tranquilo.

¿Mantenés un trato cercano con los jugadores o preferís ser más distante?

-Tengo una relación excelente con los jugadores. A mí me gusta estar siempre presente en todos los entrenamientos y en los partidos. Me agrada estar cerca del grupo, saber cómo están, cómo piensan, cómo se van sintiendo y si están atravesando algún problema personal en el que los podamos dar una mano. Creo fielmente que la gestión humana del grupo es tan o más importante que acertar con un refuerzo en el mercado. Para mí es una faceta fundamental en el trabajo del director deportivo.

¿Y el aspecto psicológico dentro del trabajo diario?

-Durante los primeros años estuvimos trabajando con un psicólogo dentro del plantel. Hoy por hoy, el club decidió no contar con ese área y la verdad nos hemos acomodado muy bien. Logramos armar un grupo de trabajo muy sólido que se apoya en todo momento. Obviamente les damos a los jugadores la libertad de atenderse con psicólogos de forma particular por fuera del club si lo necesitan, pero en el día a día no manejamos más que eso.

¿Cuál creés, desde tu mirada de director deportivo, que es la clave principal de este Morón?

-La unión y el trabajo humilde. La clave es la unión absoluta entre la comisión directiva, el presidente, el secretario, el vicepresidente y el resto de los dirigentes, sumada a la unión total del plantel y del cuerpo técnico. Se basan en los buenos vínculos, en el respeto mutuo y en el trabajo diario. Acá se trabaja muchísimo, desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde en todas las áreas futbolísticas del club y eso es algo que no se negocia bajo ningún concepto. A lo largo de estos seis años es lo que nos permitió sostenernos. Sabemos que, igualmente, hay equipos muy fuertes en este torneo, como Ferro, Gimnasia de Jujuy o Atlanta.

¿Creés que este equipo tiene algo que envidiarles a esos?

-En lo futbolístico creo que no tenemos absolutamente nada que envidiarles, estamos totalmente capacitados para competir de igual a igual con cualquiera de ellos. Atlanta, por ejemplo, tiene un gran director deportivo como Mariano Pasini y posee una gran estructura de trabajo, pero me parece que todos estamos en igualdad de condiciones para pelear por el ascenso hasta las últimas consecuencias.

¿Para qué está Deportivo Morón?

-Estamos para ascender. Queremos ascender y no le escapamos a la responsabilidad. Si es jugando y ganando la final mucho mejor, y si no será a través del reducido, pero el objetivo firme es ascender. Ojalá que se nos pueda dar.

¿Y si se da el ascenso?

-Primero festejar y dar la vuelta olímpica. Si Dios quiere, ojalá poder continuar. Y si no se logra, ya me parece que vamos a haber concluido un trabajo de seis años y estaremos a la víspera de nuevas oportunidades que se presenten en otros clubes. Iniciar otro proyecto deportivo en otro club. Si llegamos a ascender me quedaré y si no ascendemos será hora de empezar otro proyecto en otro lado. Ojalá podamos coronar y el cuerpo técnico se pueda quedar, pero si no es así, tocará empezar en otro lado.

¿Qué tipo de proyecto te gustaría?

-A mí me gustaría trabajar en Primera División, pero me gustaría llegar ahí ascendiendo. Yo quiero ascender. A mí me desvela eso. Ojalá pueda lograrlo con Morón porque es lo que más anhelo deportivamente en toda mi vida. Sí, me encantaría hacerlo en Primera, pero quiero hacerlo una vez que haya ascendido. Si no me toca ascender y hay algún otro club del Nacional que confía, ahí iremos y lo intentaremos de nuevo.

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