Tres días antes del partido ante Boca y apenas once entrenamientos después de su regreso como entrenador de San Lorenzo, Rubén Insúa habló sobre el presente del equipo, la urgencia por conseguir resultados y el desafío de construir un nuevo Ciclón. “No estoy acá para describir los problemas, sino para intentar solucionarlos”, aseguró.
Recién está terminando su segunda semana de trabajo y el margen es corto. Rubén Insúa asumió nuevamente al frente de San Lorenzo con un clásico ante Boca a la vuelta de la esquina y con la necesidad de comenzar a encontrar respuestas rápidamente. Sin embargo, el entrenador pidió tiempo para conocer en profundidad a un plantel que apenas lleva once entrenamientos bajo su conducción. “Recién mañana vamos a terminar la segunda semana de preparación. Una cosa es la visión externa que uno tiene mirando los partidos del equipo, y otra cosa diferente es cuando estás en el día a día. El otro día, contra Independiente, nos costó mucho desarrollar el plan del partido en el primer tiempo y mejoramos en el segundo. Eso nos permitió levantar el resultado. A partir del martes, empezamos a trabajar en Boca. Tenemos por delante mucho trabajo si queremos volver a ser un equipo con una competitividad alta”, explicó en diálogo con ESPN.
El clásico, además, será una prueba de máxima exigencia para un entrenador que conoce de sobra lo que significa estar en San Lorenzo. Insúa entiende el contexto, pero también sabe que el tiempo en el fútbol argentino es un bien escaso. “Es una profesión de riesgo la del entrenador, y en Argentina en particular, ja. Nosotros venimos con el objetivo de mirar mucho la cercanía, el día a día, y construir de cara al futuro. Después uno nunca sabe cuánto se dura al mando de un equipo”, comentó.
En ese sentido, el técnico fue claro respecto de lo que considera un buen cierre de año. Primero, hay un objetivo inmediato: meterse en los playoffs. Después, la vara sube. “Sería saludable en el corto plazo que el equipo pueda clasificar a los playoffs, en el cortísimo plazo. Después en los clubes grandes hay que construir pensando en ganar un campeonato”, sostuvo.
Un equipo que todavía está conociendo
Insúa también evitó sacar conclusiones apresuradas sobre el plantel. Para él, el conocimiento de un grupo no se limita a lo que sucede dentro de una cancha de fútbol: también importa el vínculo cotidiano y conocer la personalidad de cada jugador.
“Sería poco profundo el análisis que puedo hacer con apenas once entrenamientos. Al equipo lo vas conociendo con el correr del tiempo, con la suma de ensayos y entrenamientos, y también con el diálogo en la concentración, que para mí es muy importante. Es fundamental conocer la cabeza de cada jugador, entender cómo piensa, cómo actúa y cómo resuelve dentro de la cancha. Hay caracteres que vas conociendo con el tiempo. Esto lleva tiempo, no es que vas a una farmacia y comprás una pastilla para jugar bien y ganar. Hay que hacer muchas cosas bien para llegar al éxito”, explicó.
Uno de los nombres sobre los que fue consultado fue Facundo Farías, quien viene de disputar los 90 minutos ante Independiente. “Está bien. Yo lo había visto cuando San Lorenzo jugó contra Talleres. Le presté mucha atención, jugó muy bien. La semana pasada entrenó bien y contra Independiente jugó noventa minutos de buena manera. Seguramente un jugador de esas características cada vez va a estar mejor. Es un jugador muy interesante y, a medida que vaya jugando, seguramente va a encontrar todo lo que desea”, señaló.
Boca y un clásico sin margen para relajarse
Del otro lado estará Boca, que no rotará pese a su participación en otras competencias. Para Insúa, la decisión resulta lógica por los días de descanso que tendrá el rival. “Me parece lógico, Boca jugó el martes y hay cinco días hasta el partido. Nosotros proveemos eso. Boca tiene un buen plantel, un buen recambio, está en tres competencias al mismo tiempo y sabemos que enfrente vamos a tener un rival de alta exigencia”, analizó.
El partido será, entonces, el primer gran examen de este nuevo ciclo. Pero Insúa intenta mirar más allá de los 90 minutos del domingo. Su objetivo, según explicó, es recuperar la competitividad de San Lorenzo y sentar bases para el futuro.
“ Estar en San Lorenzo te da la posibilidad de dirigir a un club grande con mucho prestigio, de estar en este lugar y trabajar para construir un equipo que intente jugar al fútbol y ganar. Estar en un club grande en el fútbol de alto nivel no es fácil, hay que darle valor al lugar en el que uno está. Nuestro fútbol es altamente competitivo y eso hay que valorarlo. Para ganar partidos acá hay que hacer muchas cosas bien”, afirmó.
El regreso y su pasado en Barracas
Su vuelta a San Lorenzo también fue más rápida de lo que esperaba. Después de casi dos años en Barracas Central, Insúa regresó al club en el que ya había tenido dos etapas anteriores. “No imaginaba que iba a volver tan rápido. Pasaron casi dos años… La vez anterior habían pasado casi 20 años, así que se dio mucho más rápido de lo que creía, ja”, contó.
Sobre su paso por Barracas, donde además dirigió a su hijo Rodrigo, fue contundente. “Para mí es lo mismo. Lo tomo de la misma forma, con la misma naturalidad y de la misma autoexigencia. Estuve casi dos años en Barracas y la pasé muy bien. Me trataron 10 puntos como persona y como profesional, terminé muy contento en el club y con la dirigencia. Todo lo que pueda hablar de mi paso por Barracas va a ser positivo. Aprendí muchísimo allí”, expresó.
Y también recordó cómo se produjo la particular situación de dirigir a su hijo: “La verdad que muy bien. Él me lo facilitó mucho. Tiene un carácter particular, nunca se enoja, es un buen profesional. Lo tomé con naturalidad, las reglas de juego eran para todos parejas y él me facilitó la tarea, nunca tuve que hacer nada fuera de lo común”.
“No estoy acá para describir los problemas”
El presente institucional y deportivo de San Lorenzo también estuvo sobre la mesa. Insúa reconoció que la exigencia es todavía mayor en esta nueva etapa y recordó sus dos ciclos anteriores, con especial valoración de lo realizado durante su último período.
“Ahora, la exigencia es mucho mayor aún”, afirmó. Y explicó: “La obligación es mayor, vamos a tener que hacer mayor cantidad de cosas buenas por la actualidad de San Lorenzo. Las dos veces que me tocaron estar en este lugar fueron diferentes. Desde mi humilde punto de vista siento que fue mejor en la segunda etapa pese a que en la primera el equipo había sido campeón de un torneo internacional”.
Para Insúa, la salida del momento actual está directamente relacionada con el trabajo en el fútbol profesional y, sobre todo, con la formación de jugadores. “Con trabajo y construcción de un equipo”, resumió.
Y profundizó: “Yo creo que en la mayoría de los clubes debe pasar lo mismo: si el área de fútbol profesional funciona bien, generalmente el resto de las actividades funciona bien. Acá eso se da cíclicamente. Cuando las cosas andan bien, todo levanta. El fútbol es como la vida: siempre tenés que copiar los buenos ejemplos”.
En su regreso, Insúa encontró un San Lorenzo distinto al que había dejado. El desafío, ahora, es intentar modificar esa realidad. Y mientras el reloj corre hacia el clásico con Boca, el entrenador insiste en una palabra: construir.
“Volví porque cuando me llamaron me dijeron que el presidente quería que yo sea el entrenador, y eso me pareció bueno. En todos los clubes que yo dirigí, siempre me llamó el presidente del club. Es importante llegar a un club con el deseo de la máxima autoridad. Y después, me tentó el desafío de construir de cara al futuro, con una autoexigencia propia de volver a armar un equipo que sea competitivo”, explicó.
Y cerró con una definición que resume su postura ante este nuevo ciclo: “Ahora la cosa no está bien y vamos a tratar que dentro de un tiempo esté bien. No estoy acá para describir los problemas, sino para intentar solucionarlos”.
Todas las declaraciones de Insua antes de enfrentar a Boca
Sobre su nuevo San Lorenzo: “Recién mañana vamos a terminar la segunda semana de preparación. Una cosa es la visión externa que uno tiene mirando los partidos del equipo, y otra cosa diferente es cuando estás en el día a día. El otro día, contra Independiente, nos costó mucho desarrollar el plan del partido en el primer tiempo y mejoramos en el segundo. Eso nos permitió levantar el resultado. A partir del martes, empezamos a trabajar en Boca. Tenemos por delante mucho trabajo si queremos volver a ser un equipo con una competitividad alta”, declaró en diálogo con ESPN.
“ No imaginaba que iba a volver tan rápido. Pasaron casi dos años… La vez anterior habían pasado casi 20 años, así que se dio mucho más rápido de lo que creía, ja”.
Sobre el tiempo de trabajo: “Es una profesión de riesgo la del entrenador, y en Argentina en particular, ja. Nosotros venimos con el objetivo de mirar mucho la cercanía, el día a día, y construir de cara al futuro. Después uno nunca sabe cuánto se dura al mando de un equipo. Eso me hace replantear y, mirando hacia atrás, verdaderamente no sé si elegiría esto… Creo que lo volvería a elegir, pero es cierto que entrenadores de determinadas características no tienen la continuidad garantizada aún ganando campeonatos. El fútbol actual es muy variable”.
¿Qué es un buen año para San Lorenzo de acá a lo que queda? “Sería saludable en el corto plazo que el equipo pueda clasificar a los playoffs, en el cortísimo plazo. Después en los clubes grandes hay que construir pensando en ganar un campeonato”.
Sobre el momento de Farías: “Está bien. Yo lo había visto cuando San Lorenzo jugó contra Talleres. Le presté mucha atención, jugó muy bien. La semana pasada entrenó bien y contra Independiente jugó noventa minutos de buena manera. Seguramente un jugador de esas características cada vez va a estar mejor. Es un jugador muy interesante y a medida de que vaya jugando, seguramente va a encontrar todo lo que desea”.
Boca no va a rotar contra San Lorenzo: “Me parece lógico, Boca jugó el martes y hay cinco días hasta el partido. Nosotros proveemos eso. Boca tiene un buen plantel, un buen recambio, está en tres competencias al mismo tiempo y sabemos que enfrente vamos a tener un rival de alta exigencia”.
Sobre su pasado en Barracas y la mirada del público: “Para mí es lo mismo. Lo tomo de la misma forma, con la misma naturalidad y de la misma autoexigencia. Estuve casi dos años en Barracas y la pasé muy bien. Me trataron 10 puntos como persona y como profesional, terminé muy contento en el club y con la dirigencia. Todo lo que pueda hablar de mi paso por Barracas va a ser positivo. Aprendí muchísimo allí, siempre se aprende en clubes de alta exigencia. Ahora llegué a San Lorenzo y lo tomo de la misma manera que siempre lo he tomado. Depende del lugar en el que estés, yo acá en San Lorenzo fui jugador y eso es un valor agregado. Después podés ir a clubes desconocidos en los que nunca estuviste y, con el tiempo, ir tomándole afecto porque te tratan bien y la cosa funciona. Cuanto más tiempo estás, las relaciones humanas se van expandiendo”.
¿Cómo fue dirigir a su hijo en Barracas? “La verdad que muy bien. Él me lo facilitó mucho. Tiene un carácter particular, nunca se enoja, es un buen profesional. Lo tomé con naturalidad, las reglas de juego eran para todos parejas y él me facilitó la tarea, nunca tuve que hacer nada fuera de lo común. Cuando me llamó la dirigencia de Barracas le dije que no, después me volvió a llamar y le dije que no, y me preguntó por qué le decía que no. Entonces les conté que Rodrigo siempre contaba que no le gustaría que lo dirija y lo único que no quería era incomodarlo. Bueno, por suerte después pudieron convencerlo, dio el visto bueno y acepté la oportunidad de trabajar en el club”.
Sobre la situación de San Lorenzo: “ La obligación es mayor, vamos a tener que hacer mayor cantidad de cosas buenas por la actualidad de San Lorenzo. Las dos veces que me tocaron estar en este lugar fueron diferentes. Desde mi humilde punto de vista siento que fue mejor en la segunda etapa pese que en la primera el equipo había sido campeón de un torneo internacional. Cuando ganó San Lorenzo la Sudamericana completó tres temporadas seguidos siendo campeón. Era un buen momento del club, había grandes jugadores y casi todos ellos terminaron jugando en Europa. En mi segundo período estaba un poco más difícil la cosa y, en el día a día, la cosa fue mejorando. Encontramos respuestas del plantel y terminamos el 2022 bien y mucho mejor el 2023. Creo que nuestro trabajo en el segundo ciclo pese a no haber ganado ningún campeonato. Y ahora, la exigencia es mucho mayor aún”.
¿Cómo define a este equipo? “Sería poco profundo el análisis que puedo hacer con apenas once entrenamientos. Al equipo lo vas conociendo con el correr del tiempo, con la suma de ensayos y entrenamientos, y también con el diálogo en la concentración, que para mí es muy importante. Es fundamental conocer la cabeza de cada jugador, entender cómo piensa, cómo actúa y cómo resuelve dentro de la cancha. Hay caracteres que vas conociendo con el tiempo. Esto lleva tiempo, no es que vas a una farmacia y comprás una pastilla para jugar bien y ganar. Hay que hacer muchas cosas bien para llegar al éxito”.
“Estar en San Lorenzo te da la posibilidad de dirigir a un club grande con mucho prestigio, de estar en este lugar y trabajar para construir un equipo que intente jugar al fútbol y ganar. Estar en un club grande en el fútbol de alto nivel no es fácil, hay que darle valor al lugar en el que uno está. Nuestro fútbol es altamente competitivo y eso hay que valorarlo. Para ganar partidos acá hay que hacer muchas cosas bien”.
¿Volvés porque a San Lorenzo nunca le podés decir que no? “Volví porque cuando me llamaron me dijeron que el presidente quería que yo sea el entrenador, y eso me pareció bueno. En todos los clubes que yo dirigí, siempre me llamó el presidente del club. Es importante llegar a un club con el deseo de la máxima autoridad. Y después, me tentó el desafío de construir de cara al futuro, con una autoexigencia propia de volver a armar un equipo que sea competitivo. En mi última presentación como técnico de San Lorenzo me preguntaron por el promedio y, al año siguiente, el equipo jugó la Copa Sudamericana… Un año más tarde, con un presupuesto bajo para un club grande, sin comprar jugadores, con inferiores y tocando pocas teclas, terminamos clasificándonos. Eso ya pasó. Y ahora la cosa no está bien y vamos a tratar que dentro de un tiempo esté bien. No estoy acá para describir los problemas, sino para intentar solucionarlos”.
¿Cómo se sale de este momento de San Lorenzo? “ Con trabajo y construcción de un equipo. Yo creo que en la mayoría de los clubes debe pasar lo mismo: si el área de fútbol profesional funciona bien, generalmente el resto de las actividades funciona bien. Acá eso se da cíclicamente. Cuando las cosas andan bien, todo levanta. El fútbol es como la vida: siempre tenés que copiar los buenos ejemplos. Si trabajas bien en divisiones inferiores, mínimo 10 años, con gente capaz, buenos campos de juego, buena comida, gimnasio, buen trato… Si trabajás bien en eso, necesitás menos dinero en el área de fútbol profesional porque el recambio generacional se da con mayor naturalidad”.









