
Llegó en 2021 a Misiones con la misión de convertir a OTC en un equipo competitivo. Encontró un lugar en el que se siente respetado y valorado. Forjó un vínculo con el club, con la ciudad y con la tierra colorada. Hace pocos días decidió renovar esa alianza y seguirá un año más al frente del Celeste en la Liga Nacional.
Fabio Demti no se queda solamente en lo deportivo. Enaltece el rol del club y su función social y la de los entrenadores de divisiones formativas. Se remonta a su propia experiencia en Santa Fe, donde comenzó a pensarse como entrenador y recorrer el camino que lo trajo hasta Misiones.
Hace un tiempo que estás Misiones, ¿qué te encontraste? ¿Qué te gusta de Misiones?
Lo primero que me encontré fue mucha calidez desde lo humano. En los ambientes en los que yo me manejo, realmente la gente muy cordial. Siento que está muy predispuesta a recibir bien a los que venimos de afuera.
La naturaleza es algo impresionante. Realmente lo disfruto mucho y más aún con mi familia de los lugares magníficos que hay en Misiones. Siento que mucha gente desconoce eso. Si bien están las Cataratas, hay otros lugares que son espectaculares que le das un valor cuando lo ves.
¿Cómo se sostiene que estés tanto tiempo en un lugar?
En el deporte profesional es difícil que, en este caso, un entrenador pueda estar tanto tiempo en un lugar. Se sostiene, primero, porque estoy muy cómodo en el club, mi familia está muy cómoda en la ciudad. Disfrutamos el día a día del lugar, de poder conocer, que vengan familiares o amigos, y van conociendo todo.
En lo profesional en el club estoy muy a gusto. Siento que el presidente del club y los dirigentes piensan parecido, que siempre intentamos aspirar a más, que fuimos creciendo juntos y que los objetivos sean cada vez mayores y me motiva mucho todo eso.
En ese crecer juntos ¿qué tenés hoy como entrenador que no tenías y qué tiene el club que no tenía?
Yo después de tantos años de dirigir me siento cada vez un poco más experto para enfrentar diferentes momentos. Siento que en el ida y vuelta con los dirigentes fuimos creciendo, en todo lo que es estructura, infraestructura, en que en el club te brinda todo. Uno solamente tiene que pensar en prepararse para competir. Siento que es un lugar donde me respetan, me siento respetado, me siento querido por la dirigencia y por la gente y siento que en ese ida y vuelta se puede desarrollar la actividad de la mejor manera.

El club fue creciendo un montón en infraestructura, desde vestuarios, gimnasios exclusivos para el equipo profesional, otros gimnasios y también para el socio. También el club creció mucho en la organización de los viajes. Tenemos un gran jefe de equipo. Es como estar en un club modelo. Tuve la suerte de trabajar en los mejores equipos del país y te puedo asegurar que OTC no tiene nada que envidiar.
¿Qué hay que proyectar para adelante?
Es difícil competir. Un club como Obras Sanitarias, un histórico de la Liga Nacional, va a dejar la competición (NdR: Obras venderá su plaza en la siguiente temporada). Hay que valorar muchísimo que el club compita, más allá de los nombres, de quién sea el entrenador o los jugadores.
Creo que hay un esfuerzo dirigencial muy grande para eso. Entonces, darle el valor a eso, y que ese esfuerzo reciba el apoyo que necesita también para poder darle la continuidad, porque además de esa continuidad tratamos de hacerlo compitiendo de la mejor manera. Es tratar de estar entre los mejores en organización y en lo deportivo del país. Eso ya es un valor.
Los objetivos del club siempre son de tratar de armar el mejor equipo posible, de tratar de pelear, de revisar qué es lo que no hicimos correctamente o en qué nos pudimos equivocar, haciendo autocrítica para, cada año, dar un paso hacia adelante. Y sentimos que los vamos dando, que lo vamos haciendo, o por lo menos hacemos el intento. Y por eso creo que la idea y el proyecto sigue avanzando y en algún momento se tiene que coronar, pero sabemos que vamos en buen camino.
¿Qué nos falta para ver más misioneros en OTC?
Yo creo que se está realmente mejorando mucho lo que es la competencia interna y de divisiones formativas, inclusive la manera de trabajar. Y ahí no te hablo solo de nuestro club, creo que muchos equipos de la provincia lo están haciendo cada vez mejor. Lógicamente que la competencia y la exigencia en la competencia ayuda al crecimiento de los jugadores.
Es un proceso, un tiempo, pero yo creo que van surgiendo valores desde el club, sobre todo los entrenadores de divisiones formativas van haciendo un seguimiento, no solamente de los chicos propios, sino de los chicos de la zona, para ir acercando a lo que sería el equipo juvenil o de Liga de Desarrollo para que se vayan acercando a la Liga Nacional.
Ojalá que más (jugadores) tengan la mejor competencia interna posible y la mejor manera de trabajar. Yo creo que muchos clubes lo están haciendo bien. Me acerco a mirar las divisiones formativas y veo que se está creciendo.
A veces no es fácil, porque en Santiago del Estero se reclama lo mismo con Quimsa. Hay que seguir trabajando y los frutos se van a ir viendo.
Ves que hay cambios de formas de trabajar, ¿cuánto tiene que ver OTC en esto?
Seguramente deben mirar los chicos, los jóvenes, e intentar aspirar a estar en un equipo de Liga Nacional. Hay entrenadores de formación de otros equipos que son buenos y que intentan desarrollar el trabajo. Si bien OTC debería ser un espejo, yo creo que hay muchos equipos, y que lo están mostrando en la Liga Federal también.
¿Por qué el básquet? ¿Cómo llega el básquet a tu vida?
Por ir a un club a una cuadra de mi casa, el club Gimnasia de Santa Fe. Como cualquier chico que iba y empecé a jugar en escuelita, mini básquet. Nuestros padres no eran muy vinculados al deporte, pero nos llevaron a mi y a mi hermano y a mi hermana. Desde ahí empezamos a estar muchas horas dentro del club, a jugar al básquet, a jugar en las categorías formativas.
Cuando iba creciendo iba mirando mucho el tema de los entrenadores, de las maneras de jugar y siento que me iba empezando como a preparar para esto.
¿Hubo un click en el que decidiste hacerlo tu carrera?
Sí, sentí que me gustaba cuando empecé a hacer de monitor, en las divisiones mini y pre mini. Los monitores son chicos jóvenes, a veces de dos categorías más arriba, y yo sentí desde ahí que me gustaba. Cuando llegué a división juvenil como jugado yo me daba cuenta que era un jugador medio y que ya me iba inclinar a ser entrenador.
Me gustaba mirar más lo que pasaba en el juego. Iba trabajando con los chicos, con los jóvenes y sentía que tenía pasión para hacerlo. Creo que desde ahí yo ya empecé a forjarlo y cuando empecé a dirigir, ya en divisiones formativas, siempre aspiré a dirigir lo máximo.
Tenés que trabajar con personas, con grupos. ¿En qué te formaste?
Yo pasaba muchas horas mirando básquet en el club o entrenamientos de los entrenadores de divisiones superiores, cosas del juego. Tuve la suerte de tener de amigo a Rubén Porta, que era entrenador y que yo trataba de aprender mucho de él y con él íbamos a todos los cursos que había. Esa es una parte de lo que uno tiene que saber para poder dirigir. No es lo único, porque después tenés que prepararse en un montón de cosas.
Yo tuve mucha inquietud por leer. Leí muchos libros de psicología, de formación, ahora de scout, de coaching. Me gustaba leer mucho y miraba mucho también a los entrenadores, inclusive de otros deportes. Me gustaba escuchar cómo hablaban, cómo explicaban el juego, aunque sea otro juego.
Me parece que todo eso me ayudó mucho y se lo digo a los entrenadores jóvenes, que a veces el tiempo hay que ganarlo, a veces están mirando la televisión y está bueno escuchar a los referentes de los deportes cuando están explicando o contando cosas.
Primero el básquet y después cómo transmitirlo al básquet. Hay muchísimos entrenadores que saben 10 veces más que yo y que quizás su falla está en la comunicación, en cómo transmitir lo que saben y que el jugador te pueda entender.
¿Y cómo gestionás la tecnología con los jugadores?
Siento que hay que adaptarse y estar muy pendiente de todos los cambios que hay. Soy un entrenador de la vieja época, en la que todas las cosas las hablábamos cara a cara. Ahora los chicos por ahí terminan un juego, están pendientes de sus planillas individuales. El individualismo ha pasado a primer plano, cuando antes siempre todo lo grupal era importante y por eso hay que adaptarse un poco a la época.
No descarto la tecnología y la usamos y siento que la evolución también está en eso. Yo creo mucho todavía en que cuando llego y los saludo, cambio dos palabras, me doy cuenta a veces si el jugador está bien o está mal, si descansaron bien. La tecnología es muy buena, bien usada y me gusta tener gente joven en el cuerpo técnico o que me colabora mucho con todo eso.
¿Cómo le llegás al jugador a pesar del individualismo?
Es ida y vuelta. Es constante tratar de que los jugadores entiendan que, si al equipo le va bien, es mucho más probable que en lo individual vayan viendo las cosas, que sean más valorados. Yo siempre les digo, cuando el puesto en la tabla es más arriba, el trabajo de casi todos es mejor visto seguramente.
A veces piensan en el salto y se olvidan de jugar. Yo creo que es al revés, que primero tienen que jugar para después hacer el salto. Hay que jugar primero y después ir paso a paso. Y pasa eso, que hay jóvenes que todavía no están listos y que sienten el apuro de jugar y todavía no han hecho el camino que hay que hacer para estar listo para jugar.
A veces se sienten frustrados más temprano y es una parte en la cual hay que trabajar, no solamente en la cancha, sino también en su cabeza. Por eso en las divisiones formativas del club también tenemos psicólogo o en una serie de cosas que colaboran en este aspecto.
Hay que tratar de lograr el convencimiento de los chicos y de que ellos crean en lo que uno les transmite, porque si no, al fin y al cabo, no se pueden lograr objetivos colectivos.
¿Qué ves de Gimnasia (SF) en OTC?
Es un club de barrio, donde se conoce mucho la gente. Donde un chico puede pasar toda la tarde en el club, que siempre va a estar bien cuidado, porque hay desde un portero hasta profes todo el tiempo. Si bien los tiempos cambiaron, antes nuestros padres nos dejaban en el club desde la 2 de la tarde hasta la 10 de la noche y ahora los chicos también tienen este espacio para jugar en diferentes lugares, más allá de que están un poco más el tema organizara por las diferentes disciplinas.
Está el patio del club, donde hay un lugar que está muy lindo para que los chicos puedan seguir jugando. Siento que tiene algunas similitudes en ese aspecto y la vida del club es lo mejor que hay para cualquier chico. No solamente uno aspira a que aparezcan jugadores de básquet también te ayuda a ser buena persona, a estar con amigos, a compartir diferentes valores y, sobre todo, a estar afuera de la calle.
En esta época de crisis, ¿qué función tienen los clubes?
La función social es clave y por eso el valor no es solamente si se gana o no. El chico que va a jugar al básquet ya ganó, al básquet, al vóley, a cualquier deporte. Que vaya a compartir con compañeros, que tenga un entrenador. Y por eso, a veces yo hablo mucho también con los entrenadores de divisiones formativas, que es más importante o más difícil el trabajo de ellos que el trabajo nuestro del profesional.
Trabajar con los chicos, entender a los chicos ahora, tratar de educar a los pibes es más difícil que con los chicos que llegan a un ámbito profesional y que solamente tenemos que prepararnos y competir. Lo que tiene que manejar un entrenador de formación no solamente es formar un jugador, sino formar una persona o colaborar, digamos, porque no es el único responsable. También está en la escuela, los padres, pero colaborar también en la formación de un chico.
¿Te gusta que el jugador te proponga algo, que se involucre?
Totalmente. En ese ida y vuelta yo prefiero que me digan cosa y no que la tengan adentro y que después, cuando tengan que hacer lo que yo le planteé, duden.
Es más, muchas veces les pregunto dentro del entrenamiento, de la parte táctica, cómo prefieren que hagamos esta acción defensiva u ofensiva. Hay un doble compromiso, cuando el jugador me da la posibilidad o me dice cómo. Si yo creo que está bien, lo hacemos y si creo que no es así, le explico el por qué. Pero me encanta eso y creo que es una parte de ida y vuelta que mis jugadores valoran.
¿Qué conservás del amateurismo hoy en lo profesional?
Creo que muchas cosas. Las ganas, el deseo, la pasión. Creo que el día que eso se empiece a ir, hay que empezar a dejar y siento que tengo muchas ganas todavía, muchos desafíos por delante.
Siento que aprendo todos los días, como aquel joven que empezó alguna vez. Y, sobre todo, lo principal, seguramente seré mejor entrenador por mi experiencia, porque tengo más conocimiento de lo que es el juego, de lo que es manejar un grupo. Pero, sobre todo, es que soy el mismo, auténtico, el que me conocieron.
No me cambió nada tener muchos años en la liga, ser el que más partidos dirigió, todas esas cosas, no me han cambiado. Creo que hay que ser auténtico. Y también yo transmito a toda la gente con la que trabajo que uno no debe ser un personaje, debe ser auténtico.
¿Qué hay que dejarles a los clubes?
Yo siento que debo dejar algo con los entrenadores de formación, hablando, compartiendo momentos, invitándolos a las prácticas, que se acerquen. Todo eso me parece que es una parte, y creo que un poco la dirigencia del club también valora eso, que saben que yo estoy.
Hay que dejar una marca y la marca no se hace solamente dirigiendo. Yo he estado en lugares en los que no he ganado y siento que me respetan como si hubiera ganado, pero un poco por eso, porque uno trata de dejar una marca en cada lugar.
Perfil
Fabio Demti
Entrenador de OTC
Nació en Santa Fe hace 58 años y dirigió a Central Entrerriano, Deportivo Madryn, Quimsa, Regatas, Libertad (S), La Unión y Lanús antes de desembarcar en OTC.
Bajo su mando, el Celeste siempre avanzó a playoffs (reclasificación o cuartos de final).
Fuente: Diego Vain, El Territorio.


