Las pretemporadas son duras, eso es sabido. Y tienen un necesario trabajo enfocado en lo físico que -en el comienzo de la primera semana completa de Boca en Ezeiza en este receso- tuvo un lunes de mucha acción de la que termina con dolor por todos lados.
Es que el plantel, en la previa del partido entre Argentina y Austria por la Copa del Mundo, se entrenó en el gimnasio de Boca Predio con intensidad. Fuerza, kilos por levantar, trabajos musculares: todo en pos de llevar el esfuerzo al máximo posible.
Así, el Vasco Arruabarrena y el profe Gustavo Roberti le subieron la dificultad a los trabajos que se iniciaron el jueves 18 y que continuaron sin detención incluso hasta el domingo a la mañana, cuando los integrantes del plantel volvieron a sus casas para disfrutar de la tarde libre.
Consciente de que el tiempo no sobra pero que sí se puede aprovechar para sacarle provecho a los días que restan hasta que se acerque la competencia (el primer partido ya fijado por los puntos será el 16 de julio por Copa Argentina ante Sarmiento), el DT apuesta a una acumulación de prácticas indispensable para generar la famosa base física que tan necesaria se hace cuando se acumulan los partidos.
Trabajo en silencio
Boca tiene previsto seguir con el ritmo de dobles turnos al menos hasta el fin de semana, cuando los jugadores volverán a tomar un respiro antes de seguir metiéndole con todo. En silencio, aún en la búsqueda de refuerzos (ya está Leandro Lozano) y sin siquiera que el Vasco haya sido presentado, para el Xeneize la prioridad única es trabajar y trabajar. Y esta vez lo hizo con dureza.

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