Puede ser su última función con la camiseta de sus amores. Contra todos los pronósticos de algunos meses atrás, cuando de golpe se convirtió en bandera y motivo principal para que Boca sueñe con tener un 2026 próspero, Exequiel Zeballos se irá libre en diciembre o vendido en el mercado de pases que está por iniciarse. Sin embargo, antes de que se cierre el semestre parece que se asoma su last dance.
Es que así como tantas veces las lesiones fueron inoportunas con él, esta vez al Changuito el destino lo encuentra bien plantado de cara al trascendental partido que su equipo jugará este jueves ante Universidad Católica, esperando poder ganarlo y clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores. Una que tuvo en él a un gran artífice para que el Xeneize la esté jugando.
Su lugar estará en el ataque, junto a Milton Giménez. Jugando de delantero bien de punta y no tanto de extremo, ahí donde muchas veces se le reclamó que influya: cerca del arco, siendo decidido para marcar diferencias por marcar -lleva en el último año un registro inédito de 5 goles, casi un tercio del total en su carrera- o abriendo camino o asistiendo para que otro compañero lo haga.
Por qué se le abrió un lugar
Claro, la chance le surge a partir de la lesión de Miguel Merentiel, quien por un desgarro menor casi con seguridad no estará al menos desde el arranque. De otro modo y pese al lugar vacante por la intención de Claudio Ubeda de buscarle una alternativa a Tomás Belmonte en el 11 que salió a jugar con Cruzeiro, su lugar hubiera estado en el banco de suplentes.
Sí, porque aunque asegurarlo es materia de hipótesis, todo lo que corrió debajo de la intenciones nunca concretadas de renovar un contrato que ya entrará en su último semestre de vigencia (el próximo 1 de julio), los antecedentes no le dan mucho lugar a pensar que jugar un partido así de importante con un jugador próximo a dejar el club sea el escenario ideal en la previa.
Una actualidad sin brillo
Salvado ese detalle, la cuestión futbolística a considerar es que la actualidad del Chango no es la mejor. Después de su desgarro grado 3 sufrido en el mes de febrero -luego del partido por la fecha 3 ante Newell’s, durante un entrenamiento- su regreso ya no lo mostró con el nivel que a fines del 2025 lo puso en el ideal de todo lo visto en él desde su surgimiento.
Lo que sí tendrá a su favor esta vez es que irá desde el arranque, algo que tras la lesión solamente pudo lograr dos veces. Un detalle no menor para un jugador de sus características, que además de poder ir calentando motores a medida que avanza el partido también podrá empezar a hilvanar su influencia en el desarrollo sin la ansiedad de los últimos minutos que -por ejemplo- sufrió todo Boca en el final del partido anterior.
Su conexión con Paredes y el resto
En cuanto al ensamble al resto del equipo, algo que no se puede dejar de lado es su buena química con Leandro Paredes, quien desde su llegada lo señaló como uno de sus laderos más confiables, aunque eso terminó siendo un hecho a medias producto de las reiteradas ausencias del 7.
Sí será un dibujo diferente el que se presente con él en cancha, aunque no haga la función de un extremo clásico ya que lo que le pedirá Ubeda será más presencia en el área. Un acompañamiento más cercano a lo que requiera su compañero de delantera, a quien tampoco lo acompaña la mejor realidad desde lo físico.
La necesidad de abstraerse
Eso mismo, la rigurosa actualidad, será parte de lo que deba quedarse en el vestuario a la hora de saltar a la cancha. Porque lo que tiene Boca por delante es una auténtica final, y no puede cargarse ni de antecedentes negativos ni de cuestiones aledañas al juego en sí. Para Zeballos, será una tarea no menor abstraerse tanto de pensar en el futuro como también en el pasado.
El peso del pasado
Porque en el momento en que asome su cabeza por el túnel de la Bombonera se le llenará el corazón de recuerdos. Desde los sueños que acuñó en sus tardes en La Banda, en su Santiago del Estero natal, hasta cada uno de sus pasos en la Primera de Boca. Con el debut, el amor de la gente desde los primeros tiempos, su inolvidable gol a River y -por qué no- las malas que tuvo que atravesar antes de llegar al presente.
Uno que casi lo despedirá hasta la vuelta de su gente. Pero que hasta último momento le exigirá una nueva prueba de que el Changuito ya le dejó lugar al Chango. O que tal vez escriba a fuego el recuerdo de su último baile bautizado -a la altura de los tiempos que corren- como la noche del Changazo.
Lo que viene para Zeballos
Para el futuro inmediato, en tanto, las opciones que se hacen lógicas para un jugador con pocos meses de contrato por delante son pocas: casi descartada la chance de renovación, una venta apurada o la espera para la libertad de acción son tal vez las más lógicas y esperables.
En ese sentido, la buena relación entre las partes hacen que la posibilidad de una venta sea la variable más cercana en este panorama. Y ahí, la intención de Napoli de Italia de llevarse al delantero parece picar en punta junto a otras que podrían llegar desde Rusia o de algún otro mercado europeo. Aunque desde ambas partes (el club y el jugador) por ahora niegan nada oficial.


