El amistoso ante Vélez no sólo le sirvió a Leonardo Ponzio para darle rodaje a su River durante el parate. También dejó una señal pensando en lo que viene. Sin Tobías Andrada, convocado a la Selección y además recuperándose de la contractura que sufrió ante Huracán, el entrenador eligió a Juan Cruz Meza como una de sus principales alternativas. Y esa decisión no pasó inadvertida.
Porque en la consideración interna, el juvenil de 18 años apareció esta vez por encima de Mauro Arambarri, quien había sido el elegido para ingresar frente a Huracán cuando Andrada no estuvo disponible. Aquella actuación del uruguayo, en la derrota 2-1, estuvo lejos de convencer: mostró dificultades tanto para aportar en ataque como para colaborar defensivamente.
Ahora, frente a Vélez, Ponzio movió la ficha y le dio minutos a Meza. Una elección que empieza a marcar una tendencia y que expone que el juvenil está ganando terreno en la consideración del cuerpo técnico.
Argumentos tiene. Meza ya había dejado una buena impresión en su ingreso ante Atlético Tucumán, cuando tuvo participación decisiva en la jugada que terminó en el 2-1. En lo que va de 2026 disputó 18 partidos y 710 minutos, con dos asistencias, además de una precisión del 85,5% en los pases. También registra 15 remates, aunque sólo dos fueron al arco.
Pero más allá de los números, lo que seduce es su versatilidad. Su posición natural es como volante abierto por derecha, aunque también puede aparecer por izquierda e incluso ya tuvo minutos como mediocampista central. Esa capacidad para adaptarse a distintos sectores puede transformarlo en una pieza útil para Ponzio, sobre todo porque sus características se acercan bastante a las de Andrada: movilidad, dinámica y tendencia a recibir abierto para atacar espacios.
La historia de Meza en Primera todavía es corta. Debutó en julio de 2025 de la mano de Marcelo Gallardo, luego de haber formado parte del proceso de la Selección Argentina Sub 17. Y en River quedó además con una cuenta pendiente: no pudo cumplir el sueño de compartir cancha oficialmente con su hermano Maxi Meza.
Hoy, sin embargo, el presente le abre otra puerta. Con Andrada afuera circunstancialmente y Arambarri sin aprovechar su última oportunidad, Juan Cruz Meza levantó la mano. El amistoso ante Vélez fue apenas una prueba, pero también una señal: en la carrera por ocupar ese lugar, Ponzio parece haberlo hecho avanzar un casillero.




