Hay imágenes que llaman la atención por sí solas. Una camiseta con el número 27, una pelota de básquet entre las manos y un nombre conocido en la espalda. En la cancha de Quilmes de Tres Arroyos, Rodrigo Palacio volvió a sentirse jugador… pero no de fútbol. Esta vez, sin los botines ni pararse frente a un arco, se sumó a Tresa Básquet, en un partido de la Liga Intermedia que lo tuvo como base, o sea, el creador de juego.
El exdelantero de Boca fue titular ante La Torcacita por los cuartos de final de la Copa 90° Aniversario de la ATB y tuvo participación durante distintos tramos del encuentro. Su equipo consiguió la victoria y se metió entre los cuatro mejores del certamen, en una noche que tuvo un protagonista inesperado para quienes estaban dentro y fuera de la cancha.
Después de retirarse del fútbol profesional en septiembre de 2022, el subcampeón del mundo en 2014 encontró en el básquet una manera de continuar ligado al deporte y de mantener esa rutina competitiva que lo acompañó durante buena parte de su vida. Y su presencia no pasó desapercibida: según contó el fotógrafo Juan Videira en diálogo con Planeta Boca, se lo vio en buenas condiciones físicas, convirtió varios puntos y, una vez terminado el partido, se tomó fotos con quienes se acercaron.
Para hacerlo más especial, en esta escena hubo un acompañante importante para Rodri : José Ramón Palacio, su padre, estuvo presente en la cancha para seguir el partido. El Gallego también tuvo su historia dentro del fútbol, con un recordado paso por Olimpo de Bahía Blanca, pero esta vez le tocó ver a su hijo afrontar un desafío completamente diferente.
Una pasión que viene desde chico
Para entender por qué Palacio terminó jugando un partido de básquet a los 44 años hay que volver bastante más atrás. Nacido en Bahía Blanca, una de las ciudades más importantes de la historia del básquet argentino, la pelota naranja formó parte de su vida desde chico.
Durante su adolescencia llegó el momento de elegir. Rodri ya mostraba condiciones para el fútbol y comenzó a avanzar por ese camino, mientras también se destacaba jugando al básquet en La Falda. Finalmente, el camino que tomó fue el de los botines.
El fútbol lo llevó a convertirse en una de las grandes figuras de Boca, a ganar títulos con el club -el más destacado la Copa Libertadores de 2007– y a construir una extensa trayectoria en Italia, con paso por el Inter de Milán. También llegó a la Selección Argentina y disputó el Mundial de Brasil 2014, con participación en la final. Pero mientras su carrera profesional crecía, el básquet siguió formando parte de su vida.
Ahora, varios años después, volvió a ponerse una camiseta para competir. Y no parece haber sido una aparición aislada: Palacio continúa anotado en la lista de Tresa Básquet, por lo que es probable que se lo vuelva a ver dentro de una cancha.
Con la trenza intacta y una pelota naranja en sus manos, se abre una carrera deportiva para Palacio. Una que empezó a gestarse hace décadas en Bahía Blanca y que nada tuvo que ver con la que disfrutó durante 21 años.

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