El equipo de Diego Dabove hizo lo que tenía que hacer: Tigre venció 2-0 a Alianza Atlético en Victoria gracias a los goles de Jabes Saralegui y Alan Barrionuevo. Después, miró de reojo lo que sucedía en Colombia y festejó el empate entre América de Cali y Macará, resultado que le permitió quedarse con el segundo puesto del Grupo A y avanzar a los playoffs de la Copa Sudamericana.
La clasificación tuvo un sabor especial para el entrenador del Matador. No sólo porque el equipo llegaba golpeado por una extensa racha irregular, sino porque el semestre había estado marcado por momentos de mucha tensión futbolística y emocional.
Tras el encuentro, Dabove analizó el desarrollo del partido y reconoció: “El primer tiempo no fue bueno. En cuestiones que tienen que ver con partidos de Copa, desde el control del partido estuvimos bien, con un rival que maneja muy bien la pelota. Era algo que habíamos sufrido allá y que ahora tuvimos muy controlado”.
El DT también explicó qué cambió en el complemento para que Tigre terminara inclinando la balanza a su favor: “Encontramos otra sintonía futbolística. Se notó de arranque”. Y agregó: “Los goles te dan más soltura, más tranquilidad, más calma”.
Además, destacó el aporte de quienes ingresaron desde el banco en un momento decisivo: “Los cambios entraron muy bien”. De hecho, rompió rápidamente el esquema por la salida de Martín Garay —Valentín Moreno ingresó en su lugar— a los siete minutos del primer tiempo. Dabove reconoció que este tipo de situaciones suelen generar incomodidad y alterar los planes iniciales, aunque destacó la capacidad de respuesta del equipo para sobreponerse al contratiempo.
Un desahogo después de meses difíciles
Más allá de la clasificación, buena parte de la conferencia giró alrededor de todo lo que atravesó Tigre durante la primera mitad de 2026. El Matador había comenzado el año con expectativas importantes, pero terminó quedándose afuera de los playoffs del Apertura y acumulando una larga serie de empates que generó cuestionamientos sobre el rendimiento del equipo.
Por eso, Dabove no dudó en destacar el esfuerzo del grupo: “Los muchachos hicieron un esfuerzo muy grande. Agradecerles a ellos por sobre todas las cosas, el esfuerzo que hicieron durante todo el semestre”. Y profundizó: “Fue un semestre durísimo, con muchos vaivenes futbolísticos y emocionales: grandes momentos del equipo, rachas negativas. Pero así y todo seguimos intentando sacar las cosas adelante”.
El entrenador cerró su análisis con una sensación de alivio y satisfacción: “Muy contento por haber logrado un objetivo tan importante”. Y agregó una reflexión sobre la campaña internacional del equipo: “Una copa que terminó siendo buena más allá de pasar”.
Un semestre irregular, pero con premio internacional
La clasificación adquiere todavía más valor al repasar el recorrido de Tigre durante estos primeros seis meses del año. En el torneo local, el equipo finalizó con cuatro victorias, ocho empates y cuatro derrotas en 16 partidos, una campaña que no alcanzó para clasificarse a los playoffs.
En la Sudamericana, en cambio, logró recomponerse a tiempo: sumó dos triunfos, tres empates y apenas una derrota para terminar segundo en su grupo y avanzar al repechaje. Además, también consiguió superar su estreno en la Copa Argentina y avanzar a los 16avos de final.
En total, fue un semestre de contrastes para un equipo que pasó de ilusionarse con pelear arriba a convivir con la presión de una larga racha sin victorias. De hecho, antes de enfrentar a Alianza Atlético, Tigre apenas había ganado ¡uno! de sus últimos 16 partidos.
Uno de los pocos argentinos que sigue en carrera
En una Copa Sudamericana muy complicada para los equipos argentinos, apenas dos representantes nacionales lograron avanzar desde la fase de grupos: River, que terminó primero en su zona, y Tigre, que consiguió el segundo puesto para acceder al repechaje.
El contraste es todavía más llamativo al observar el destino de otros equipos del país. Barracas Central, Racing, Deportivo Riestra y San Lorenzo no lograron superar la fase de grupos y quedaron eliminados prematuramente de la competencia continental.
Por eso, más allá de las dificultades que atravesó durante el semestre, el conjunto de Victoria logró sostenerse en el plano internacional y mantenerse con vida de cara a la segunda mitad del año.
Ahora, el equipo de Diego Dabove ya conoce cuál será su próximo desafío: enfrentará a Nacional de Uruguay, uno de los equipos que descendieron desde la fase de grupos de la Copa Libertadores. La serie comenzará en Montevideo y se definirá en Victoria, con un lugar en los octavos de final en juego.











