Beltrán. Santiago Beltrán. San Beltrán. ¿Cómo se le puede decir a este gigante de 21 años? A este arquero que, así como así, se bancó debutar en Primera de urgencia por la lesión de la leyenda Armani. A este pibe que parece un experimentado de toda la vida y se adueñó del arco más grande del mundo. Al mejor jugador de River del 2026, que no para de salvar al equipo. ¿Cómo se le dice?
Es enorme. Y no solo por su imponente altura: el Millonario no estaría festejando en la infartante noche de domingo del Monumental si no fuera por su inmejorable performance en la tanda de penales contra San Lorenzo. Una actuación que le permitió enmendar el mal trago de la expulsión en Venezuela y que es la reafirmación de un 2026 de ensueño: especialista en crecimiento en la materia, atajó dos y fue clave para el que se fue por arriba del travesaño.
Porque Beltrán, quien recién disputó su 22° partido en Primera (todos este año), soportó la presión de pararse frente a los jugadores del Ciclón estando match point en contra. Sabía que no había podido en los de Insaurralde, Corujo y Herazo, todos muy bien pateados. Pero se plantó y se hizo gigante contra Gregorio Rodríguez, a quien le adivinó la intención de rematar cruzado: fue la clave para darle vida nuevamente al equipo y aumentar al máximo su confianza.
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Y tras la concreción de Montiel, se puso en modo Dibu Martínez y le empezó a hablar a Nacho Perruzzi, a quien conoce de haberse enfrentado en Inferiores (de hecho, jugaron en contra en un River-San Lorenzo de Reserva del 15 de agosto del 2024). “¡Nacho, Nacho!”, le decía, mirándolo con una sonrisa. El objetivo era ponerlo nervioso, y así lo hizo: el joven volante tiró su penal muy por arriba.
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Delirio Monumental. River estaba vivo. Una situación increíble e insólita después de haber estado perdiendo hasta el minuto 122 y de estar dos penales abajo. Pero había más de San Beltrán, al que le rezan todos los hinchas: con el gol (golazo) de Freitas, tenía todo para ser héroe. Y lo fue: también le habló un poco a De Ritis, manoteó el tiro cruzado y tuvo ese guiño del destino de que la pelota pegara en el palo, recorriera toda la línea y se fuera por el otro lado. A la suerte hay que buscarla.
“Con Marcelo (Barovero), Ezequiel (Centurión) y Franco (Armani) estudiamos los penales, sabíamos que era una situación que se podía dar por el formato del torneo”, contó el arquero luego de otra vez ser determinante en los penales, como hace algunas semanas en Brasil tapando el de RB Bragantino.
“¿El festejo alocado del final? Perdí un poco la cordura que suelo tener, pero la situación lo ameritaba, tenía muchas sensaciones dentro. Le agradezco a la gente porque nos acompañó hasta el final, no le podíamos fallar. Empujamos hasta el final, sabíamos que se iba a abrir, ellos con la expulsión se supieron meter atrás. Se hizo un poco cuesta arriba, era aguantar y saber que no les íbamos a fallar a los hinchas”, agregó el chico, quien antes de ser levantado a caballito por Salas fue a consolar a su colega Orlando Gill.
Beltrán, San Beltrán, Santi, pibe… ¿Cómo se le dice a este monstruo que River tiene en el arco?
El resumen del triunfo de River
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