Belgrano está ante la posibilidad concreta de escribir la página más importante de sus 121 años de historia. El próximo domingo, contra River, intentará bordar su primera estrella en la máxima categoría. Y no es fruto de la casualidad. El equipo cordobés, conducido por un viejo sabio de la tribu como Zielinski, se metió en silencio en la final del Apertura, un lugar al que no pudieron acceder clubes que cuentan con planteles mucho más onerosos.
Con un valor estimado de 27.800.000 euros, el Pirata tiene la 15ª plantilla mejor cotizada del fútbol argentino. Es cierto que el formato del campeonato, con playoffs, diluye el innegable poder de la billetera y el peso de las jerarquías individuales. Así lo reflejan las últimas competencias en el ámbito local: Platense llegó a dos finales y fue campeón en 2025 al derrotar en el partido clave a Huracán. Central Córdoba e Independiente Rivadavia ganaron la Copa Argentina.
Belgrano, que finalizó quinto en la Zona B, aprovechó las particularidades de la modalidad del torneo, aunque eso no le quita méritos. Su presencia en el duelo final, que será en Córdoba, tiene mucho que ver con la pericia del Ruso Zielinski, quien supo armar un vestuario que cuenta con la alquimia indispensable para aspirar a la gloria.
El entrenador de 66 años, quien está acompañado por un histórico como Olave -a quien tiene como ayudante-, supo reunir experimentados con trayectoria en otros clubes con futbolistas que tienen sentido de pertenencia, como Zelarayán, el Mudo Vázquez y Rigoni. A pesar de que por su pasado suele ser etiquetado como un entrenador defensivo, este equipo juega con cuatro hombres de ataque. Así dejó en el camino a Talleres, Unión y Argentinos.
Zielinski, quien en 2011 logró el ascenso tras ganarle una Promoción histórica a River, se reconvirtió para adaptarse a las características de su plantel. Soltó amarras y está a un paso del bronce.



