Con el plantel de Eduardo Coudet en Alicante, el césped en pleno resembrado y el parate del fútbol por el Mundial, el Estadio Monumental cambió la pelota por los guantes y el ring y la Carpa San Martín fue el escenario de una nueva jornada a puro boxeo. La gran velada del River Boxing Team no pasó desapercibida en la tarde-noche de este viernes, atrayendo la atención de figuras de altísimo peso institucional y deportivo. Jorge Brito y Rodolfo D’Onofrio, ex presidentes del CARP, fueron algunas de las presencias destacadas de un evento que tuvo una pelea de fondo con un título internacional en juego.
La acción arrancó cerca de las 18 c on una cartelera de 18 peleas amateurs. El semillero del pugilismo nacional copó el ring con jóvenes promesas de distintos gimnasios que demostraron estar listos para el gran salto, brindando cruces parejos en diversas categorías y encendiendo a un público que acompañó en masa desde el primer campanazo, con el Beto Alonso y el excampeón mundial de boxeo Marcelo Domínguez acompañando en una noche muy especial.
El terreno profesional se abrió con un choque de alta tensión y desenlace accidentado. Bruno Acosta, el oriundo de Isidro Casanova y ex campeón mundial juvenil supermediano OMB, saltó al ring para ratificar su estatus de seria promesa. Acosta dominaba el trámite frente al experimentado Rolando Mansilla, pero en el segundo asalto un cabezazo de Mansilla le provocó un profundo corte.
Tras la revisión médica se dictaminó que la herida no le permitía continuar. Ante esto, el árbitro decretó la descalificación de Mansilla, otorgándole la victoria al de Casanova, quien estiró su récord a un sólido 13-1-0.
El plato fuerte llegó con perfume internacional y una corona en juego. El marplatense Lucas -El Tornado- Bastida subió al ring para defender su título Fedelatin AMB supermediano ante el colombiano Alexander Moreno Palacio. Bastida, dueño de un recorrido que incluye festejos en Letonia, dominó con autoridad.
Enfrente, La Roca Moreno Palacio hizo honor a su apodo: resistió seis rounds de castigo y, aunque tambaleó, se mantuvo en pie. Sin embargo, el desgaste fue demoledor. Superado por el castigo, el retador escupió el bucal y se negó a salir al séptimo round.
Así, El Tornado (25-4-1) revalidó su cinturón en Núñez, cerrando una gran noche que reafirma el crecimiento del proyecto deportivo en River.






