Entre los dos suman más de 1.000 goles. Sí, 1.045 festejos para ser exactos. Ambos dejaron su sello en grandes clubes europeos y el detalle que los distingue es que forman parte de la selecta lista de jugadores que pueden tocar y levantar la Copa del Mundo. David Trezeguet y Romario se convirtieron en leyendas del fútbol mundial y el Monumental los unió para compartir un momento muy especial y dejar un fotón que incluyó al eterno brasileño posando con la #11 de River.
Mientras en Núñez se sigue hablando de la necesidad de un #9 que haga goles al margen de que con la llegada de Eduardo Coudet comenzó a repuntar el nivel ofensivo, el club se dio el lujo de tener a dos sinónimos de la palabra gol en el Liberti. La decisión del Chapulín de entrevistar al ex killer franco-argentino provocó este encuentro que se produjo en las últimas horas en el salón de honor Dr. Leopoldo Bard, en honor al primer presidente que tuvo River.
“Gracias por la visita y la excelente entrevista, para mí fue un honor”, expresó Treze en su cuenta de Instagram, que se llevó la 11 de Brasil autografiada y a cambio le regaló a Romario una casaca de River personalizada. Un gesto de agradecimiento por la nota y que también forma parte de su rol en la institución, orientado a la vinculación y representación del club en el mundo.
Los fotones del encuentro entre Trezeguet y Romario
Dos goleadores letales
El Rey David cerró su carrera profesional con una marca impresionante de 300 goles en 606 partidos. Su trayectoria comenzó en Platense y despegó en Europa con Monaco, aunque alcanzó su punto máximo en la Juventus, donde se convirtió en el máximo goleador extranjero de la historia del club. En el tramo final de su carrera, pasó por el H ércules, Bani Yas, cumplió su sueño de jugar en River, siendo clave en el regreso a Primera, pasó por Newell’s y finalmente se retiró en el Pune City de la India. Y con la selección de Francia fue campeón del mundo en 1998.
Por el otro lado, Romario consiguió una espectacular cifra oficial de 745 goles en 962 partidos. Su carrera comenzó en Vasco da Gama, pero brilló intensamente en Europa con el PSV Eindhoven y Barcelona. En Brasil, además de su club de origen, fue ídolo en el Flamengo y tuvo pasos por Fluminense y América-RJ. Su trayectoria también incluyó experiencias internacionales en el Valencia, Al-Sadd, Miami FC y el Adelaide United.



