Después del triunfo ante Riestra en la Bombonera , Boca empezó a mover fichas. Con el mercado en plena ebullición, llegaron Ángel Romero y Santiago Ascacibar. Y mientras unos llegan, otros salen. En ese escenario, el club avanzó con una depuración lógica del plantel: futbolistas que no iban a tener lugar toman otro camino en busca de minutos y continuidad. No sólo Brian Aguirre que se va a Estudiantes, hay otros dos jugadores que en estos días dejaron el club.
Uno de los movimientos ya cerrados es el préstamo de Gonzalo Maroni a Barracas Central, quien viene de pasar por varios destinos y que nunca terminó de afirmarse en la Primera de Boca. Tras entrenarse en el Predio junto a los jugadores que no estaban en la consideración, encontró una nueva oportunidad en el Guapo, que además disputará por primera vez la Copa Sudamericana.
Desde su debut en 2016, su recorrido fue extenso: préstamos en Talleres, Sampdoria, Atlas de México, San Lorenzo, Tigre y Newell’s. En 2020, con Miguel Ángel Russo, tuvo minutos y dejó buenas sensaciones, pero el camino volvió a desviarse. Ahora, el desafío será consolidarse y tener regularidad en un equipo al que llega por un año sin opción de compra.
Destino San Juan y futuro por delante
Otro de los movimientos se dio bajo los tres palos. Sebastián Díaz Robles, arquero formado en las inferiores del Xeneize, con números impactantes en Reserva, fue cedido a préstamo por un año a San Martín de San Juan. Llega con un respaldo fuerte: más de 60 partidos en juveniles, 35 vallas invictas, una eficacia notable en los penales y seis títulos, entre ellos la Libertadores Sub-20 y la Intercontinental, donde fue decisivo desde los doce pasos.
Será su primera experiencia profesional en Primera, después de haber integrado en cuatro ocasiones el banco del Xeneize. En San Juan buscará lo que Boca hoy no podía ofrecerle: minutos, rodaje y exposición real.
A ese movimiento se suma otro juvenil, Lucas Verón, defensor central categoría 2005 que dejó el club y firmó su primer contrato profesional con el conjunto sanjuanino. Dos caminos distintos, pero un mismo destino para seguir creciendo.




