Gallardo: póster, fracaso y nueva era

Gallardo se ganó el póster, la estatua y la gloria eterna en River. Es una de esas pocas personas que hicieron tan pero tan feliz a una hinchada como pocos, de los que convierten sueños imposibles en realidad. Dentro de 50 años, el documental recordando al Muñeco mostrará a ese ídolo inmaculado. Hasta ahí, perfecto. El tema es que en el último capítulo de su paso como entrenador en el club, la trama de la peli abundan los momentos de crisis y malas elecciones.

No existe un manual de ninguna relación. No hay tutoriales de cuándo una u otra decisión es la correcta. Desde la buena fe, el protagonista de la historia hizo lo que creyó más conveniente. Porque si algo se ganó Gallardo en primera gestión fue el lujo de poder adueñarse de su propio destino.

Si se hubiese quedado, como lo hizo hasta ahora con resultados e incorporaciones negativas, se podría decir que Gallardo decidió pelearla. Que eligió, justamente, creer más en sí mismo, que todavía a este capítulo de su historia le podía agregar un matiz de resurrección futbolística. Que aunque podrían acusarlo de terquedad, él debería sentir que había que seguir poniendo la cara.

El Muñeco explicó por qué se fue

Pero el Muñeco decidió irse. Y en esa mirada está claro que pesó la necesidad de descomprimir un clima negativo y de frustración que nubló hasta a los jugadores más inteligentes, que les agregó peso a las piernas por más experimentadas, que les sumó kilos a las mochilas de los más jóvenes y que, obviamente, por lo menos desorientó a un conductor como Gallardo. En la delgada línea del capricho y sentirse la única solución, el técnico entendió que nunca pudo en este regreso ponerle su ADN al equipo.

Suena fuerte decir fracaso, pero el juego, los resultados, los refuerzos elegidos y la respuesta general de este River del Muñeco Parte II no le escapa a ese adjetivo.

El jueves lo despedirá un Monumental lleno, lo ovacionarán, le darán regalos y hasta le cantarán que se quede. Nada lo sacará del póster, pero sí de un presente que no acertó en ninguna de las variables que siempre acertaba. Por un tiempo, River ya no tendrá ese colchón para la dirigencia porque él se llevaba todos los focos. Y ya no existirá esa idea de que si vuelve Gallardo, podrá solucionar todo.

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