La estatua de Marcelo Gallardo en la puerta del Monumental nunca se irá y está bien ganada, pero el efecto del día a día hace que parezca en este período ir perdiendo algo de brillo en el lente del público en paralelo a la decadencia del equipo del Muñeco. Porque los hinchas de River cada vez apuntan en mayor cantidad al entrenador como el máximo responsable del tétrico momento futbolístico en el tramo inicial de la competencia en 2026, que se suma a las frustraciones que vivió la gente el año pasado. Y la encuesta de Olé refleja perfectamente esta situación: el 64% de las más de 30.000 personas que votaron consideran que MG es el mayor culpable de este momento.
Los números muestran un incremento considerable con respecto a la misma encuesta realizada en octubre, luego de que River perdiera seis partidos de los últimos siete y los hinchas explotaran en el Monumental como nunca antes había ocurrido con Gallardo como deté. En aquel momento, si bien más de la mitad de los votantes también apuntaron contra el Muñeco, la cifra no superó el 52%, mientras que el 22% culpó a los jugadores y apenas un 2% a los dirigentes (aún estaba en gestión la CD del expresidente Jorge Brito), mientras que la opción de “todos por igual” obtuvo un 24% y ocupó el segundo lugar en el podio de responsables.
Esta vez, la opinión de la gente fue mucho más contundente respecto al entrenador más ganador de la historia de River y el que logró el título más importante de todos los tiempos: la Copa Libertadores 2018 contra Boca en Madrid. A pesar de que en el Monumental sigue sonando con fuerza el histórico hit “Muñeeeco, Muñeeeco” en cada presentación del equipo, Gallardo ya no parece intocable para los hinchas que vivieron un 2025 repleto de frustraciones y que el sueño de recuperar la gloria en 2026 padeció un brusco despertar de realidad con la derrota por goleada frente a Tigre en Núñez y la posterior caída contra Argentinos.
Más allá del malísimo presente de River, resulta llamativo que más de seis (6,4) hinchas de cada diez le haya apuntado al ídolo que se convirtió en estatua y que marcó un antes y un después para siempre en la rivalidad con Boca. Es más: a pesar del bajísimo nivel de los futbolistas -incluso varios de ellos fueron silbados en el 1-4 con Tigre- apenas el 16% de 32.400 votantes los culpabilizó por la crisis del equipo: otra vez sólo el 2% eligió a los “dirigentes” y el restante 18, a “todos”.
La opinión de Gallardo sobre los hinchas
El DT de River conoce perfectamente la pasión de los fanas del club porque se crió en la cantera de Núñez, fue un referente como jugador en tres etapas diferentes y ganó siete títulos, pero también sufrió etapas muy bravas. Entonces, entiende que “es normal que los hinchas de River exijan”, como lo aclaró en la entrevista que hizo con el sitio oficial el día que cumplió 50 años, el 18 de enero. “Estamos en River. No son muchos los equipos en el mundo que te marcan esa exigencia: acá tenés que ganar”, enfatizó.
Sin embargo, hoy la gente percibe algo más, no parece radicar solamente en los resultados el enojo/ decepción de los hinchas con el Muñeco. Tal vez, lo que más irrita es la falta de rumbo, de una identidad clara de juego y de una carencia de carácter general para revertir situaciones adversas, justamente una de las principales virtudes de River en el primer ciclo de MG. Y de acuerdo a los números de esta encuesta, los fanas creen que el problema está en la conducción, en el líder, en el ídolo eterno que volvió a su casa con ambición de lograr más gloria y por ahora ha conseguido todo lo contrario: que la gente haya comenzado a bajarlo del altar y hasta se anime a cuestionarlo públicamente, como ocurrió en la encuesta de Olé y viene sucediendo en las redes sociales sin piedad desde la derrota en La Paternal, donde Gallardo también dejó en evidencia su impotencia por no poder revertir la situación con ese aplauso irónico al árbitro Andrés Merlos que incluso pudo haber terminado en un episodio mucho más grave.
Es cierto que el Muñeco queda mucho más expuesto que en el segundo semestre de 2025 por la elección que hizo con los refuerzos, ya que si bien Fausto Vera y Aníbal Moreno eran estrictamente necesarios para cubrir la salida de Enzo Pérez y el bajísimo nivel de Kevin Castaño, al hincha le sigue haciendo ruido que el deté haya decidido no incorporar un nueve este mercado, un puesto crucial en el que Sebastián Driussi nunca se consolidó seriamente debido a sus lesiones, que ni Maxi Salas ni Facundo Colidio pueden cumplir con naturalidad y que cuenta con el pibe Agustín Ruberto como única opción con características de delantero de área.
Desafío de alto riesgo por Copa Argentina
En este contexto, Gallardo debe afrontar el martes el partido contra Ciudad de Bolívar por los 32avos de la Copa Argentina con toda la presión. Puede ser un hecho positivo que le permita al equipo recuperar confianza y pegar un salto de calidad en el funcionamiento colectivo antes de la quinta fecha del Apertura, el domingo 22 frente al Vélez de Guillermo Barros Schelotto en Liniers. Aunque una eliminación puede resultar catastrófica, porque sería la peor mancha del ciclo MG y sostener el apoyo de la gente se volvería aún mucho más complejo.


