“No es solo un debut, es el resultado de años de esfuerzo, sacrificio y amor por estos colores. Es el club que amo, con orgullo y un enorme sentido de pertenencia”.
Era volante a los cuatro años, cuando se empezaba a destacar en el baby de Centro Deportivo River (sí, justo) en su San Francisco natal. Siguió en esa posición de un poco más grande, en el club Arroyito. Un amistoso a los 10 le cambió la vida, literal. Llegó a ser enganche, para luego ser retrasado a la zaga. Hoy, puede decir que cumplió uno de sus sueños. Facundo González, de él se trata, tuvo su estreno en el amistoso contra Millonarios y se mostró feliz y agradecido en un posteo que hizo en su Instagram.
Zurdo de 20 años y buen porte físico, aceptó el reto de jugar de lateral izquierdo ante la baja de Marcos Acuña y la reciente incorporación de Matías Viña, más allá de que esa posición la conoce: en el selectivo en el que estuvo mientras se desempeñaba en Sexta también alternaba por la banda, algo que quedó de manifiesto en las subidas al ataque que intentó en el Gran Parque Central. Su pasado de enganche también se vio reflejado en la precisión de sus pases.
“Fueron muchos entrenamientos, aprendizajes y sueños que empezaron hace mucho tiempo apenas llegué al club. Nada de esto hubiera sido posible sin mi familia, amigos y gente del club que estuvo siempre acompañando, apoyando y creyendo incluso en los momentos más difíciles”, agregó el pibe en su extensa dedicatoria. Y no es casual lo que puso.
Porque para llegar a ser tenido en cuenta por Marcelo Gallardo y aparecer como una opción de valor en la parte izquierda de la defensa (ya sin Boselli, con un Paulo Díaz que corre de atrás y también puede irse y con la incógnita de Romaña, es una de las principales variantes), González transitó un camino que no fue para nada fácil.
Un camino con obstáculos
A los 10 años, cuando se enfrentó a Racing y River en un par de amistosos con el club Arroyito, desde el Millonario le dijeron de hacer una prueba. Lógicamente, la aceptó. Un mes después, ya lucía oficialmente la Banda. Aunque con una dificultad sentimental: como parte de un proceso de adaptación, estaba una semana en su casa en San Francisco y otra en la pensión, hasta que, pasado un tiempo, ya se quedó a vivir en Núñez.
Admirador de Paulo Díaz porque “va con todo a cada pelota, gana las divididas y sale jugando”, este chico que estuvo cerca de ir al Mundial Sub 17 2023 y tiene la cláusula de rescisión de 100 millones de euros (contrato hasta diciembre de 2028) pegó el salto luego de un muy buen 2025 en Reserva: de la mano del Pichi Escudero, completó 24 partidos y fue una fija en el equipo, fundamentalmente en el segundo semestre.
Ahora, el hijo de Alejandra y Andrés y hermano de Danna y Nahuel sigue luchando por sostener ese lugar de privilegio. Ya debutó y está muy bien considerado. El resultado de años de esfuerzo dio sus frutos…



