De puño y letra, la carta que el español Javier Tebas Llanas, abogado y fundador de la plataforma Básquet Pass, escribió luego del fallecimiento este martes de Fabián Borro, el dirigente argentino de 64 que presidía el club Obras Sanitarias y FIBA Américas.
En Olé reproducimos el texto.
La carta de Javier Tebas Llanas
Me presentaron a Fabián Borro en 2018, en Madrid, durante el entretiempo de un partido de fútbol en el antepalco de un estadio. Ya en la primera conversación, Fabián me habló de las nuevas tendencias del modelo audiovisual en el deporte: autoexplotación, sostenibilidad, OTTs, robotización. Me preguntó por el marco jurídico que debía acompañar estos cambios. Sorprendía cómo conocía con auténtico detalle casos de todo el mundo, también lo que mi padre estaba haciendo en el fútbol español como presidente de LaLiga, y me contó que estaba intentando desplegar muchas novedades en la Asociación de Clubes de Básquet de Argentina, que por entonces presidía.
En ese momento yo había lanzado una plataforma OTT de festejos taurinos que quedó bloqueada por una cuestión de coste de derechos, pero la experiencia me había confirmado con números concretos una intuición que hoy parece obvia, aunque entonces no lo era: muchos eventos sin hueco en la televisión tradicional tienen un inmenso camino que recorrer en el mundo de la OTT, y la ventana tecnológica se abría justo en ese momento. Por otro lado, también soy abogado y trabajo con instituciones deportivas en la adecuación de sus marcos normativos. Así que quedé a desayunar con Fabián al día siguiente y pasamos horas hablando.
Desde el primer momento en que conocí a Fabián, me di cuenta de que estaba ante una mente privilegiada. Tras su apariencia de dirigente gremial “de la vieja escuela y de códigos de honor”, había además una mentalidad innovadora, analítica y estratégica excepcional. Ser su compañero de viaje estos últimos ocho años en la construcción de su visión en Argentina e Iberoamérica, junto al excelente equipo que le rodea, ha sido no solo el proyecto profesional más bonito de mi vida, sino un auténtico privilegio humano.
Fabián nunca fue para mí un cliente o un proveedor; desde el primer día fue amigo y mentor, jefe y compañero. He compartido infinitas horas de sobremesa en Madrid y Buenos Aires, llenas de lecciones de vida. Cientos de horas de reuniones pintando en las paredes los esquemas de las ideas y los proyectos en los que trabajábamos mano a mano.
Era un apasionado genuino del básquet y, sobre todo, una persona muy libre. Quienes lo hemos conocido de verdad sabemos que nunca le importó en absoluto su propio beneficio. Su vida profesional y su carrera en AYSA le daban la libertad de pensar el básquet de manera vocacional, con la convicción firme de tener un proyecto que podía cambiar el mundo. Y dentro de esa vocación de profesionalización, innovación y sostenibilidad, hubo tres pilares que siempre le obsesionaron y que hoy quedan como base de su legado: el básquet femenino, el básquet federal y el básquet formativo.
La visión de Fabián es -en presente, porque la idea sobrevive a la persona- la del básquet como un todo en el que, desde la selección nacional hasta las ligas formativas, los recursos permean en ambas direcciones. Solo así se ha logrado una liga femenina líder en el continente por continuidad y nivel; solo así se ha conseguido que los clubes tengan equipos femeninos desde las categorías formativas; solo así se unifican miles de partidos de básquet federal, distribuidos profesionalmente por toda América, en la misma plataforma que la Euroliga. La cima y la base en un solo ecosistema, porque el fin social del deporte —seña orgullosa y sincera de sus convicciones peronistas— era una obsesión presente en cada conversación y su principal motivo de orgullo.



