Tal vez el calor del verano hizo evaporar en la cabeza de muchos la certeza con la que terminó el 2025 de Boca. O tal vez hayan sido las dudas sobre la continuidad de Claudio Ubeda las que corrieron del centro de la escena aquello que, quizá, fue la mayor fortaleza del equipo en el cierre del año: el compromiso unificado entre el grupo y el cuerpo técnico, un plus que permitió cumplir los objetivos indispensables antes de la pálida imagen final mostrada ante Racing.
En este caso, la reafirmación del acuerdo de ir de la mano se dio en los últimos días, antes del regreso al trabajo de este viernes 2. Y fue a partir de una charla entre Leandro Paredes y el DT, en la que ambos se llevaron la sensación de un proyecto que fluirá, obviamente en cuanto los resultados no se interpongan.
Pero -fundamentalmente- quien se fue con la satisfacción del trabajo bien hecho y el estar caminando en la dirección correcta fue el propio Ubeda, señalado como el fusible para mejorar las chances de llegar a buen puerto en el nuevo ciclo que comienza y sabiendo que si el plantel lo apoya después de toda el agua que corrió debajo del puente, las bases sentadas para lo que viene son más firmes de lo que muchos piensan.
Si bien era algo que ya sabía, la reafirmación valió. Porque la espuma de la eliminación y todo lo que disparó el polémico cambio justo antes del gol de Maravilla Martínez que eliminó a Boca del Clausura bajaron ya su carga emotiva y -en el tiempo del análisis- la conclusión del grupo (algo indispensable con lo que Paredes contó antes de la charla), fue mucho más positiva que negativa.
Boca Juniors –
El primer día de pretemporada de Boca en 2026
Video: Prensa Boca
Paredes, entre los gestos y sus palabras
El propio capitán, sin ir más lejos, había evidenciado su fastidio cuando le pegó patadas al viento ante la decisión de sacar al Changuito Zeballos para mandar a la cancha a un Alan Velasco que venía de más de dos meses sin jugar.
Boca Juniors –
Úbeda llenó de elogios a Paredes tras la victoria
Fuente: @catasarra
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Leandro Paredes sobre la tranquilidad que les brinda el CT de Boca
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Sin embargo, terminó siendo más consecuente con sus palabras que con los hechos, algo parecido a lo que ya le había pasado con Agustín Marchesin, sobre quien mostró fastidio por jugadas puntuales (dos penales que cometió el arquero), pero que después supo cambiar en los micrófonos casi que confirmándolo él mismo como el guardametas para la Copa Libertadores.
Así, aquella declaración de Paredes en la que definió a Sifón como un entrenador con “cosas de Scaloni” (sobre todo destacando la llegada al grupo), cobra sentido más aún tras la primera crisis que afrontó el DT de Boca. Una secuencia -la comparación y ahora la reafirmación de que el grupo está con él- que completa el recorrido y casi que deja atrás todo lo que fue un mes de diciembre lleno de dudas que hasta se pudieron tornar angustiosas para el cuerpo técnico.
La importancia del grupo para el DT
Ahora, ¿cuan conveniente es que el hombre a cargo del plantel dependa del apoyo de sus jugadores? En rigor de verdad, es una parte fundamental del trabajo de cualquier entrenador, al margen de lo que se muestre puertas afuera. Sin banca interna, los problemas salen a la luz de inmediato y los rendimientos -hasta inconscientemente- no terminan siendo los mismos que cuando hay comunión de objetivos.
Los desenlaces anteriores
En el caso particular de Boca, la historia reciente marca que cada vez que hubo un quiebre en la relación plantel-cuerpo técnico, las cosas empezaron a ponerse difíciles: pasó cuando Jorge Almirón tomó decisiones en la propia final de la Copa Libertadores, también cuando Diego Martínez le puso límites a algunos referentes y -ya con los resultados adversos antes de dejar el cargo- no encontraba respuestas acordes a su expectativa en sus jugadores.
También, por supuesto, cuando Fernando Gago sacó de rotación a varios integrantes del plantel luego de quedar eliminado de la Copa Libertadores en la fase previa ante Alianza Lima. Y hasta Mariano Herrón perdió peso en el grupo cuando intentó dar un golpe de timón en algunos casos particulares en su último interinato.
Las tres patas
Definitivamente, y más allá de que la creencia popular es que el principal reaseguro del DT de Boca pasa por su buena relación con Juan Román Riquelme, la realidad es que -como en cualquier equipo de trabajo- la principal razón del éxito son las tres patas: jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Y en este caso, al Xeneize le sobran referentes como para que quede claro que si Ubeda cuenta con el apoyo del plantel, su camino está más firme del que muchos creen.






