
Un final épico. De novela. De esos que generan y producen emociones. De las más fuertes y festejadas a las más desoladoras y dolorosas. El básquet vivió el pasado sábado una verdadera fiesta deportiva no sólo por el partidazo que armaron Tokio y Mitre, los principales referentes de la disciplina en Posadas, sino por el excepcional contexto que le dio un público que se retiró del Templo Oriental con un sinfín de sensaciones.
Más allá del resultado, un apretado y agónico 67-66 del local sobre el Auriazul, el partido, correspondiente a la 3° fecha de la Liga Federal de básquet -tercera categoría del básquet nacional- dejó en claro que el público responde, y de manera masiva, ante eventos de primer nivel.
Un pasional y fervoroso cruce de cánticos constantes entre las hinchadas le dio un gran marco de gala a una fiesta que, afortunadamente, comienza a verse más de seguido en la capital provincial.
Si bien Tokio en la última década se transformó en el indiscutible representante posadeño en los torneos nacionales, incluso llegando a una final y haberse quedado en las puertas de la Liga Argentina (ex TNA) a mediados de 2024, su clásico rival Mitre tomó un rol protagónico más importante en los últimos dos años y de a poco está imponiendo su nombre también a nivel nacional.
Los dos representantes posadeños, que a priori asoman como favoritos a pelear arriba en la Conferencia NEA de la Liga Federal, armaron un verdadero partidazo en el Jorge Yamaguchi. Mitre, que venía de ganar en el debut ante Hindú de Resistencia, manejó y controló el juego durante su mayor desarrollo, sobre todo a través del juego perimetral, pero el Oriental, que también llegaba con el ánimo por las nubes tras sus dos primeros triunfos como visitante, se quedó con el grito del final gracias a una buena acción individual de Gómez Quintero a falta de 5 segundos para el cierre.
Más allá de la dolorosa derrota -Mitre falló dos libres a falta de 14 segundos con el marcador favorable 66-65-, el Auriazul está demostrando un gran crecimiento en la disciplina en los últimos años, y de la mano de jugadores con trayectoria y recorrido nacional, se ilusiona con agigantar su historia en el baloncesto nacional.
Pero no alcanza sólo con el apoyo de la gente. Tiene que estar la apuesta dirigencial. Y en este sentido el Auriazul apostó fuerte con jugadores como Lucas Di Muccio, ex Lanús y con pasado en la selección argentina U16, Tomás Rossi, un pivote con pasado en Atenas y San Lorenzo, Mariano Gallo Torres, un joven base tucumano que viene de jugar Liga Argentina, y Carlos Benítez Gavilán, que también vistió la camiseta de la selección y tiene una dilatada trayectoria en los torneos de ascenso. Además, la dirigencia sostuvo la base del equipo que conquistó el Pre Federal con Luciano Tantos y Martín Pérez como principales abanderados.
Del otro lado, Tokio mantuvo su política de apostar a las bases. Con Daniel Tabbia como principal referente, contó con los retornos del base Lucas Landi -quien sufrió un desgarro en el segundo partido del Japonés- y el experimentado Santiago González, quien a sus 42 años continúa liderando al equipo tanto dentro como fuera de la cancha. La dirigencia, con experiencia en este tipo de torneos, esta vez sumó peso en la pintura con el joven pero promisorio pivote paraguayo Néstor Fabián González. Con apenas 18 años y un pasado en la selección de su país, el ex Quimsa de Santiago del Estero en la Liga de Desarrollo asoma como un gran complemento para el ‘inoxidable’ González.
Además, la presencia de Augusto Duarte y Licha Gómez Quintero aseguran versatilidad e intensidad a un equipo que busca dar ese esperado salto de calidad y llegar a la segunda categoría del básquet nacional después de más de 30 años.
Tokio y Mitre decidieron jugar fuerte en esta edición de la Liga Federal. La dirigencia hizo su parte y la gente respondió con creces consciente de que hay materia prima para soñar en grande. Cuando hay proyectos, cuando hay inversión, cuando hay ganas, se nota. Y el deporte lo agradece.
Fuente: Gustavo Hollman, El Territorio.


