Hay una realidad: Santiago Beltrán sacó de agenda lo que en el inicio de la pretemporada en San Martín de los Andes asomaba como un problemón. Pero, a su vez, también convive otra: el dueño del arco de River sigue siendo Franco Armani, más allá de que en estos tres partidos del torneo (más los dos amistosos) encontró un reemplazante que estuvo a la altura.
En tal caso, lo que ganó Marcelo Gallardo es tiempo: hoy no tiene apuro para hacer volver a su capitán. Si no es en esta fecha, será en la próxima. Pero el que no pretende demorar mucho más su vuelta es el propio Pulpo y, en esa idea, da pasos hacia adelante con una recuperación que se demoró algunas semanas más de lo previsto al momento del primer diagnóstico.
Es así como en el entrenamiento matutino de este martes, que marcó la vuelta al trabajo del plantel luego del día libre, Armani mostró una evolución de la inflamación en el tendón de Aquiles izquierdo que lo aqueja desde que quedó totalmente apto del desgarro en el gemelo de la misma pierna: por primera vez desde esa nueva afección, se movió en campo, aunque todavía lógicamente con bajas exigencias.
La idea es que, en base a cómo responda, le vaya agregando intensidad a sus entrenamientos para poder recibir el alta y quedar a disposición de Gallardo, algo que es difícil que suceda esta semana. De todos modos, en el cuerpo técnico todavía le dejan una luz para que suceda en la práctica del viernes, aunque eso no cambiará que Beltrán nuevamente se pondrá los guantes el sábado ante Tigre en el Monumental.
En cuanto al resto del equipo, además de reemplazar al lesionado Driussi, el Muñeco tendrá que decidir si en el lateral izquierdo vuelve el uruguayo Matías Viña (ausente ante Central por su expulsión vs. Gimnasia) o si Marcos Acuña, quien este martes se entrenó con normalidad, ya está en plenitud para recuperar su puesto, que perdió por el traumatismo que padeció el 24 de noviembre frente a Racing y que recién le permitió regresar a las canchas el domingo en Rosario (ingresó 21 minutos por Rivero).



