Hay muchos ejemplos de que los sueños se pueden concretar en la realidad, y Franco Colapinto es un caso claro. Lo que comenzó en su casa, viendo a los autos volar por televisión, terminó llevándolo a la Fórmula 1 después de remarla como nadie. Pero una vez que llegás a la cima, tenés que saber cómo mantenerte, y eso implica todavía más sacrificios. De eso mismo habló el piloto de 22 años en la previa del Gran Premio de Qatar, la anteúltima fecha del calendario.
Tras su llegada a Lusail, el de Pilar habló con la prensa y reveló cómo cambió su vida a raíz de su desembarco en la Máxima. Primero, comenzó con lo que más extraña de aquel tiempo en el que su nombre no era tan conocido: “Hacer todo con naturalidad, reírme, mandarme alguna sin que salga en todos lados“.
“Cada tanto me gusta volver un poco a ese mundo en el que no me conocen tanto. Está bueno y se disfruta, así que sí, lo extraño cada tanto. Hay momentos en los que me encantaría regresar, pero cuando te das cuenta hasta donde llegaste, de estar corriendo en Fórmula 1 y todo eso, es algo que te hace mucho más feliz”, expresó el volante de Alpine para Filo-news.
En ese sentido, agregó: “ Me encanta ver a los hinchas verdaderos que vienen a bancar, veo todo el esfuerzo que hicieron para venir a apoyarme y eso es algo más que gratificante y que disfruto mucho con ellos. Después, cuando se trata de una foto o algo no tan apasionado, lo disfruto menos o nada, en realidad. Pero son momentos”.
Colapinto contó cuál fue su mayor dificultad tras su llegada a la Fórmula 1
Más allá de la exposición que conlleva ser un piloto de la Máxima, también está la cuestión del trabajo en sí, el cual no se limita nada más a manejar un auto rápido. “Me deslumbró la gente que mueve todo esto. Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de cosas que hacés afuera del auto. Es algo bastante impresionante. Estamos el 15% del tiempo manejando y el resto son cosas diferentes que el equipo necesita“, explicó Colapinto.
“Cuando venís de F2, F3, tenés muchas horas libres para estar con los ingenieros y ver cosas. Nosotros no tenemos ese tiempo y es lo que más me costó llevar. Es energía que vas perdiendo, mucho tiempo abajo del auto haciendo cosas que no están relacionadas directamente al deporte, pero que siguen siendo muy importantes para la gente que va, para los sponsors”, sentenció.



