La llegada de Adam Bareiro a Boca surgió de una necesidad que en el inicio del 2026 era más bien un intento de dar un salto de calidad, pero que el correr de las semanas se convirtió en indispensable. Es que los tres centrodelanteros del plantel profundizaron sus problemas físicos al tiempo que ninguno de los que jugaron dio soluciones. Y por eso, reforzar el puesto se hizo inevitable.
A partir de la llegada del paraguayo, lo que se impone es un repaso de cómo les fue a sus antecesores en los últimos años, precisamente desde la llegada de Juan Román Riquelme a conducir el fútbol del club. Un recorrido que atraviesa el plantel heredado en 2020 hasta la configuración del actual, donde ni Miguel Merentiel, ni Edinson Cavani ni Milton Giménez se hicieron indiscutibles jugando de 9.
Una de las primeras acciones de Román como dirigente fue declinar la llegada de Paolo Guerrero, quien ya tenía todo acordado con la dirigencia que gobernaba hasta antes de las elecciones de 2019 para ser el centrodelantero a partir del nuevo año.
Por esos días, el plantel contaba con Franco Soldano, Ramón Ábila, Jan Hurtado y Carlos Tevez. Y el que se destacó jugando en un puesto en el que ya no solía hacerlo fue Carlitos, goleador del equipo en el título que muy pronto ganó el equipo de Miguel Ángel Russo. Ya para lo que siguió de aquel año afectado por la pandemia, volvió al club casi sin tener chances Walter Bou.
Desde ahí, se sucedieron gestiones por varios jugadores, con algunos nombres destacados como el de los colombianos Roger Martínez y Miguel Borja. Pero fue recién en julio de 2021 (justo después de la salida de Tevez) que se sumaron dos atacantes que alternaron el puesto: Nicolás Orsini y Norberto Briasco, quien aunque no era precisamente un 9 pero ante las urgencias ocupó mayormente ese puesto.
El flamante delantero de Boca, en uno de los palcos del estadio en el duelo ante Racing.
También se sumó por esos días desde la Reserva Luis Vázquez, quien tuvo buenos momentos en los equipos campeones de la Copa Argentina 2021 y de los dos títulos del 2022, hasta que la competencia lo hizo perder terreno y finalmente fue vendido a Bélgica en 2023.
Video: Prensa Boca.
La vuelta de Pipa
Para 2022, la apuesta fuerte fue la repatriación de Darío Benedetto, el último gran goleador del club que llevaba tres años en baja en Europa. Pese sumar goles en el bicampeón de ese año, algunas cuestiones extrafutbolísticas y un rendimiento con altibajos pusieron en duda la vigencia de Pipa, y por eso empezaron a sonar otros nombres, entre los que ya aparecía el de Edinson Cavani.
En febrero de 2023 apareció casi sorpresivamente (y a préstamo desde Palmeiras), Miguel Merentiel: de todos los centrodelanteros que llegaron en este período quien más rindió. Sin embargo, y aún con los dos nombres pesados en el plantel, en agosto se sumó finalmente Cavani, empezando a relegar al lugar de tercer opción a Benedetto, quien a mediados de 2024 dejaría el club sin pena ni gloria.
Más 9
Por entonces Román ya era presidente y determinó que a la experiencia de Cavani y sus intermitencias por cuestiones físicas, además de las variantes de juego que daba un Merentiel poco encasillado en el lugar del típico 9, podían hacerle lugar a otro jugador de peso para el puesto.
Fue ahí cuando por primera vez Boca avanzó por Adam. Elogiado públicamente por el presidente, la reticencia de San Lorenzo a venderle un jugador símbolo al Xeneize y también una mejor oferta al jugador terminaron llevándolo a River. Fue ahí cuando llegó Giménez desde Banfield, hasta este verano el último refuerzo enfocado en esa dirección.
Menos nueve
El recorrido del 2025 hizo que se encendieran las alarmas, entre las cada vez más frecuentes ausencias del Matador y el rendimiento en baja de Milton, quien además no pudo arrancar el 2026 con normalidad por una pubalgia de la que fue operado el 18 de febrero y deberá estar unos dos meses más inactivo.
Por eso, la apuesta en este nuevo año fue la de pensar en nombres que puedan sumarse a un trío que sufrió además el desgarro de Merentiel en la pretemporada y hasta la baja de Lucas Janson, refuerzo en 2023 para jugar como extremo o media punta pero que terminó ocupando el centro del ataque en el debut de este año.
El panorama obligó a gestionar en pos de que llegue algún nuevo nombre. Pudo ser Borja pero su chance no avanzó demasiado ante el contrato que pidió el colombiano. Pudo ser Alexis Cuello pero otra vez San Lorenzo fue una contraparte infranqueable.
Y así fueron pasando los días hasta que Riquelme se decidió a conseguir a un viejo anhelo, con el que sueña seguramente algún día poder decir que encontró finalmente a su 9 ideal.






